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Santxo-Aranguren en honor y Egiguren-Artetxe en primera, campeones de Gipuzkoa

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Iker Egiguren y Jokin Artetxe se impusieron por 22-17 a Julen Armaolea y Artea Goiburu en la final de Primera, mientras que Xabi Santxo y Mikel Aranguren remontaron ante Álex Sukia y Aitor Elizegi para conquistar la txapela de División de Honor por 22-11, después de encadenar once tantos consecutivos desde el empate a once.

El frontón Atano III de Donostia ha acogido este sábado por la mañana las dos grandes finales sénior del Campeonato de Gipuzkoa de parejas, una jornada en la que Ilunpe y Eple han terminado celebrando las txapelas de Primera y División de Honor, respectivamente. Dos encuentros con desarrollos diferentes, pero en los que las parejas vencedoras han sabido elevar su nivel en los momentos decisivos para terminar imponiendo su juego.

La primera final ha coronado a Iker Egiguren y Jokin Artetxe, representantes de Ilunpe, después de superar a una pareja de Lapke que ha mantenido un buen nivel competitivo durante todo el encuentro. Posteriormente, en División de Honor, Santxo y Aranguren han protagonizado una actuación de enorme solidez para dejar sin respuesta a Tartaloetxe en la segunda mitad, después de que los representantes de Zegama hubieran comenzado el partido con buenas sensaciones y ventajas importantes.

Egiguren marca las diferencias en una final de Primera muy competida

La final de Primera ha terminado con la victoria de Iker Egiguren y Jokin Artetxe, de Ilunpe, por 22-17 ante Julen Armaolea y Artea Goiburu, del club Lapke. Un enfrentamiento que ha exigido un importante esfuerzo a los cuatro protagonistas y en el que la capacidad de Egiguren para hacerse con el control del juego a partir del ecuador ha resultado determinante.

El comienzo no ha sido sencillo para los representantes de Azpeitia. Egiguren y Artetxe han necesitado varios tantos para encontrar su sitio en la cancha, mientras que Lapke ha mostrado desde los primeros compases argumentos suficientes para competir por la txapela. Goiburu ha ofrecido una buena versión en los cuadros largos, utilizando su pegada para enviar la pelota con profundidad y sostener intercambios exigentes, mientras que Armaolea ha tratado de aprovechar las oportunidades que encontraba en la delantera.

La pareja de Lapke ha conseguido mantener una presencia importante en el encuentro, obligando a sus adversarios a trabajar cada tanto y evitando que Ilunpe pudiera imponer su juego con comodidad durante la primera parte.

Sin embargo, a medida que el partido ha avanzado, Egiguren ha comenzado a hacerse dueño de los tiempos. El delantero de Ilunpe ha encontrado la manera de utilizar su pegada para abrir espacios, desplazar a sus rivales y generar situaciones favorables para buscar la definición. Su capacidad para alternar golpes largos con acciones ofensivas más directas ha ido cambiando progresivamente el desarrollo de la final.

No se ha tratado únicamente de terminar tantos, sino de saber cuándo acelerar y cuándo construir el intercambio. Egiguren ha conseguido interpretar mejor las necesidades del encuentro y, desde esa lectura, ha ido llevando el juego hacia un terreno más favorable para su pareja.

A su lado, Jokin Artetxe ha respondido con una actuación importante. El joven zaguero continúa en pleno proceso de formación y todavía presenta aspectos en los que deberá seguir creciendo, algo natural por su edad y por la exigencia de una categoría como Primera. No obstante, ha sabido acompañar el crecimiento de su compañero, sostener el peloteo y aportar la seguridad necesaria para que Egiguren pudiera desarrollar su juego.

La pareja de Lapke no ha bajado los brazos. Goiburu ha seguido mostrando su capacidad para jugar largo y mantener la pelota en posiciones exigentes, mientras que Armaolea ha tratado de encontrar soluciones en los cuadros delanteros. Sin embargo, a partir del ecuador, cada tanto ha comenzado a exigirles un esfuerzo mayor.

La pareja de Ilunpe ha conseguido que los intercambios se desarrollaran cada vez más bajo sus condiciones, obligando a sus rivales a trabajar mucho para encontrar oportunidades de ataque y dificultando que pudieran transformar sus buenos momentos de juego en tantos.

La diferencia no ha sido tan amplia como para dar el encuentro por resuelto antes de tiempo. Lapke ha continuado compitiendo y ha mantenido sus opciones, pero Egiguren y Artetxe han sabido conservar la iniciativa durante el tramo decisivo hasta alcanzar el definitivo 22-17.

Una victoria de gran valor para la pareja de Ilunpe, que ha encontrado en la madurez competitiva de Egiguren y en la buena respuesta de Artetxe las claves para conquistar la txapela de Primera. Lapke se ha quedado a cinco tantos del título después de ofrecer una actuación de buen nivel, aunque sin conseguir contrarrestar el dominio que sus adversarios han establecido durante la segunda mitad.

Santxo y Aranguren firman once tantos consecutivos para conquistar División de Honor

La final de División de Honor ha dejado un desenlace mucho más contundente. Xabi Santxo y Mikel Aranguren, del club EPLE, se han impuesto por 22-11 a Alex Sukia y Aitor Elizegi, de Tartaloetxe, después de protagonizar un parcial de once tantos consecutivos desde el empate a once que ha terminado decidiendo por completo la lucha por la txapela.

El marcador final, sin embargo, no refleja lo sucedido durante la primera parte del encuentro. Los representantes de Zegama han comenzado ofreciendo una versión muy competitiva, con un Sukia decidido a asumir protagonismo ofensivo y un Elizegi contundente en los cuadros largos. Tartaloetxe ha conseguido imponer su juego durante diferentes fases del inicio, encontrando oportunidades para atacar y abriendo ventajas que le permitían afrontar el partido con buenas sensaciones.

Sukia ha mostrado recursos para hacer daño cuando encontraba una pelota favorable, mientras que Elizegi ha respondido con autoridad desde la zaga, buscando mantener la iniciativa y dificultar que sus adversarios pudieran instalarse cómodamente en la cancha. Pero enfrente se encontraba una pareja con una capacidad extraordinaria para sostener el juego y reducir al mínimo las concesiones.

Santxo y Aranguren han ido asentándose progresivamente. Su principal fortaleza ha vuelto a estar en la enorme presencia que tienen sobre la cancha, en su capacidad para cubrir espacios y en la dificultad que plantean a cualquier adversario que intenta terminarles el tanto. Hacer un tanto a la pareja de EPLE exige una precisión constante, porque ambos son capaces de responder a pelotas de gran dificultad y de mantener el intercambio incluso cuando parecen encontrarse en situaciones comprometidas.

Esa resistencia ha comenzado a tener consecuencias en el desarrollo del encuentro. Los de Tartaloetxe necesitaban construir cada vez mejor sus acciones ofensivas para encontrar una oportunidad clara, mientras que Santxo y Aranguren seguían devolviendo pelotas y evitando cometer errores. La igualdad ha terminado reflejándose en el marcador con el 11-11. Y ahí ha llegado el momento que ha decidido la final.

Del 11-11 al 22-11: un parcial que explica la solidez de EPLE

A partir del empate a once, la final ha cambiado por completo. Santxo y Aranguren han conseguido imponer una continuidad que los de Zegama ya no han podido contrarrestar. La pareja de EPLE ha mantenido su presencia en toda la cancha, obligando a Sukia y Elizegi a jugar una pelota más en prácticamente cada intercambio y reduciendo las oportunidades de ataque de sus adversarios.

La dificultad para terminar los tantos ha comenzado a pasar factura a los representantes de Zegama. A la resistencia de EPLE se han sumado algunos errores propios, concesiones que han terminado resultando especialmente costosas frente a una pareja que apenas regalaba nada. Cada fallo ampliaba la diferencia y aumentaba la exigencia del siguiente tanto. La dupla de Tartaloetxe necesitaba encontrar soluciones ofensivas para detener la dinámica, pero Santxo y Aranguren seguían manteniendo una regularidad extraordinaria.

El parcial ha sido definitivo: once tantos consecutivos para EPLE, que ha pasado del 11-11 al 22-11 sin permitir que sus rivales volvieran a sumar.

Una secuencia que resume perfectamente la principal virtud de la pareja vencedora. Santxo y Aranguren no necesitan depender de acciones espectaculares ni de una sucesión de golpes definitivos para dominar un partido. Su fortaleza reside en ocupar bien la cancha, mantener la pelota en juego y obligar al rival a asumir una exigencia que resulta muy difícil sostener durante todo el encuentro.

Santxo ha vuelto a demostrar su experiencia en este tipo de finales, ofreciendo una actuación de gran consistencia y sabiendo gestionar los diferentes momentos del partido. Aranguren por su parte, ha sido un complemento fundamental, aportando seguridad en la zaga y sosteniendo un peloteo que ha terminado desgastando las opciones de Tartaloetxe.

Para Sukia y Elizegi, la derrota deja una lectura amarga después de haber comenzado el encuentro con buenas sensaciones. Su primera mitad había demostrado que disponían de argumentos para competir por la txapela, pero la imposibilidad de encontrar respuestas durante la segunda parte ha terminado convirtiendo una final inicialmente abierta en un desenlace contundente.