CUATRO Y MEDIO SERIE B • NOTICIAS

Unai Amiano vuelve a la final del Cuatro y Medio Serie B tras superar a Xabier Rekalde

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El delantero de Irún Unai Amiano se impuso por 22-17 en el frontón Igarondo de Idiazabal y disputará por segundo año consecutivo la final del campeonato. Su mayor regularidad y los numerosos errores de Rekalde en la primera mitad resultaron decisivos para abrir una diferencia que supo administrar ante la reacción de su rival.

Unai Amiano volverá a disputar la final del Campeonato del Cuatro y Medio Serie B. Por segundo año consecutivo, el delantero consiguió superar la barrera de las semifinales, esta vez después de imponerse por 22-17 a Xabier Rekalde en el frontón Igarondo de Idiazabal. Una victoria construida desde la regularidad, aprovechando los errores de su adversario y encontrando su mejor momento ofensivo cuando el encuentro comenzaba a entrar en su fase decisiva.

No fue un partido en el que Amiano necesitara ofrecer un repertorio constante de tantos espectaculares. De hecho, algunas de las acciones de mayor calidad llevaron la firma de Rekalde, especialmente cuando consiguió imponer su izquierda y mover la pelota con velocidad. Sin embargo, la diferencia estuvo en la continuidad. Mientras Amiano mantuvo una línea de juego más estable, su rival alternó tantos de gran mérito con errores que terminaron condicionando sus posibilidades.

Ocho errores de Rekalde en los primeros once tantos de Amiano

La primera mitad del encuentro estuvo marcada por la irregularidad de Rekalde. El delantero trató de llevar la iniciativa ofensiva, buscando espacios y acelerando el juego con su izquierda, pero esa ambición se tradujo en demasiadas concesiones. El dato resulta especialmente significativo: cuando Amiano alcanzó el tanto once, ocho de sus tantos habían llegado como consecuencia de errores de Rekalde.

Algunos fueron producto de intentar resolver situaciones ofensivas demasiado pronto, buscando golpes de dificultad elevada sin disponer de una posición suficientemente favorable. Otros, sin embargo, llegaron en pelotas aparentemente más sencillas, en acciones de desplazamiento o devoluciones que únicamente exigían mantener la pelota en juego.

Esa acumulación de errores impidió a Rekalde encontrar la tranquilidad necesaria para desarrollar su juego. Cada vez que parecía asentarse y conseguir algún tanto de mérito, aparecía una nueva concesión que permitía a Amiano mantener la iniciativa en el marcador. Pese a ello, el encuentro no terminó de romperse durante ese primer tramo. Rekalde también dejó acciones de gran calidad y consiguió mantenerse a una distancia que todavía le permitía aspirar a cambiar el desarrollo de la semifinal.

Amiano, por su parte, no necesitó asumir riesgos excesivos. Su mayor estabilidad y su capacidad para aprovechar las oportunidades le permitieron avanzar en el marcador sin verse obligado a buscar constantemente golpes definitivos.

Del equilibrio a una diferencia de ocho tantos

El momento más favorable para Amiano llegó después del primer descanso obligatorio. Fue entonces cuando el delantero comenzó a encontrar sus mejores sensaciones ofensivas y a mostrar una versión más completa de su juego.

Ya no se trataba únicamente de aprovechar las concesiones de Rekalde. Amiano empezó a mover la pelota con mayor intención, a encontrar espacios y a obligar a su adversario a desplazarse por la cancha, construyendo tantos desde su propia iniciativa. Su velocidad de golpeo y su capacidad para cambiar las direcciones comenzaron a marcar diferencias. Rekalde seguía disponiendo de recursos para responder, pero no conseguía encontrar la continuidad necesaria para frenar el crecimiento de su rival.

La consecuencia fue una escapada que terminó llevando el marcador hasta el 18-10 en el segundo descanso obligatorio. Ocho tantos de ventaja en una semifinal del Cuatro y Medio representan una diferencia considerable, especialmente cuando el pelotari que marcha por delante ha conseguido mantener una línea de juego más regular.

Amiano había dado un paso prácticamente definitivo hacia la final. No solamente por la diferencia en el marcador, sino también porque había conseguido abrirla durante el tramo en el que mejores sensaciones estaba ofreciendo. Sin embargo, Rekalde todavía tenía algo que decir.

La mejor versión de Rekalde llegó cuando más difícil lo tenía

Después del segundo descanso apareció el Rekalde que había dejado destellos de enorme calidad durante el encuentro, pero que hasta entonces no había conseguido mantener ese nivel durante varios tantos consecutivos.

El de Dima comenzó a dominar con su izquierda, encontrando mejores posiciones para golpear y moviendo la pelota con mucha más precisión. Su capacidad para buscar espacios, desplazar a Amiano y acelerar el juego permitió ver sus mejores minutos de la semifinal. Rekalde consiguió imponer por momentos su ritmo ofensivo, obligando a Amiano a defender y a disputar tantos en situaciones menos favorables.

También cambió la sensación que transmitían ambos protagonistas. Rekalde comenzó a jugar con mayor confianza, mientras que Amiano perdió parte de la comodidad que había encontrado durante su escapada. El de Irún que marchaba por delante cometió algunas concesiones y tuvo dificultades para mantener el dominio ofensivo del tramo anterior. La reacción permitió a Rekalde reducir diferencias y acercarse progresivamente en el marcador. Sin embargo, el problema era que su mejor versión había llegado demasiado tarde.

Con el 18-10, Amiano solamente necesitaba cuatro tantos para alcanzar la final. Rekalde, en cambio, estaba obligado a completar una remontada de enorme exigencia, prácticamente sin margen para volver a equivocarse. Y aunque consiguió ofrecer algunos de los mejores tantos del encuentro, tampoco pudo eliminar por completo los errores que habían condicionado su actuación desde el inicio. Alguna pelota clara desperdiciada terminó frenando su progresión en momentos en los que necesitaba mantener una continuidad casi perfecta.

Amiano también encontró la manera de sumar los tantos que le faltaban. Sin recuperar necesariamente el dominio absoluto del segundo tramo, supo aprovechar la ventaja construida y evitar que la reacción de su rival terminara convirtiéndose en una amenaza definitiva.

El encuentro quedó resuelto con el 22-17, un marcador que reflejó el acercamiento final de Rekalde, pero también la importancia de la diferencia que Amiano había conseguido abrir anteriormente.