CUATRO Y MEDIO

Peio Etxeberria no quiere saber nada de matemáticas y sentencia a Elordi con un parcial de 13-0

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El delantero de Zenotz Peio Etxeberria superó a Aitor Elordi por 22-11 en el frontón Bizkaia de Bilbao y aseguró su clasificación para las semifinales del Cuatro y Medio. Después de sufrir ante el ritmo impuesto por el vizcaíno, terminó dominando físicamente el encuentro para citarse nuevamente con Jokin Altuna. Ezkurdia y Murua se jugarán este domingo la última plaza disponible.

Peio Etxeberria necesitaba muy poco para asegurar matemáticamente su presencia en las semifinales del Campeonato del Cuatro y Medio, pero el delantero de Zenotz tenía un objetivo bastante más ambicioso que limitarse a alcanzar los tantos necesarios. Consciente de la importancia de llegar a una eliminatoria directa con buenas sensaciones, no quiso hacer cálculos y terminó imponiéndose a Aitor Elordi por 22-11 en el frontón Bizkaia de Bilbao, después de firmar un extraordinario parcial de 13-0 que transformó por completo un encuentro que había comenzado con dificultades.

El triunfo permite a Peio cerrar su participación en el Grupo A con pleno de victorias y asegurar la primera posición. Además, confirma uno de los enfrentamientos más atractivos de las semifinales: Peio Etxeberria volverá a medirse a Jokin Altuna, reeditando el duelo que ambos protagonizaron en la misma ronda de la pasada edición.

Sin embargo, el resultado final no refleja del todo lo que sucedió durante una primera parte en la que Elordi consiguió incomodar al navarro y llevar la iniciativa durante numerosos tantos.

Elordi impone velocidad y obliga a Peio a trabajar

Aitor Elordi salió al frontón con una idea bastante definida. Necesitaba ganar para mantener sus aspiraciones de clasificación y trató de llevar el partido hacia un ritmo elevado, buscando imprimir una velocidad adicional a cada pelotazo y mover a Peio de un lado al otro de la cancha.

No fue un inicio caracterizado por los tantos rápidos ni por una sucesión de acciones de saque y remate. El vizcaíno apostó por construir su juego a través del peloteo, utilizando ambas manos y tratando de que su rival nunca pudiera instalarse con comodidad en una posición favorable.

La propuesta tuvo sus efectos. Elordi consiguió ponerse por delante en varias fases del encuentro, aunque sin abrir diferencias importantes. Peio permanecía cerca en el marcador, pero las sensaciones transmitían que era el vizcaíno quien estaba llevando el partido hacia el terreno que buscaba.

Al delantero de Zenotz se le veía algo tenso en determinados movimientos, sin la soltura habitual y con dificultades para encontrar continuidad en sus golpes. El ritmo exigido por Elordi le obligaba a realizar esfuerzos importantes y a responder a intercambios que, en ocasiones, se prolongaban considerablemente.

También hubo momentos en los que ambos encontraron rédito con el saque, pero el encuentro estaba marcado principalmente por el desgaste de los peloteos y la exigencia física. Elordi estaba consiguiendo incomodar a Peio, aunque sin traducir esa superioridad momentánea en una ventaja suficiente para controlar el marcador.

Del 9-11 al 22-11: un cambio radical de escenario

El encuentro alcanzó el 9-11 favorable a Elordi y, a partir de ese momento, todo cambió. Lo que hasta entonces había sido un partido exigente y relativamente equilibrado terminó convirtiéndose en una demostración de la capacidad física y competitiva de Peio Etxeberria. El navarro encadenó trece tantos consecutivos, sin permitir que su rival volviera a sumar, hasta cerrar el encuentro por 22-11.

La transformación no llegó únicamente por una mejora en la definición. Peio empezó a encontrarse mucho más cómodo en los intercambios, ganando presencia en la zona central de la cancha y utilizando su derecha con mayor determinación. Sus golpeos adquirieron otra consistencia y comenzó a encontrar soluciones que durante la primera mitad parecían mucho más complicadas.

Elordi, por el contrario, empezó a acusar el esfuerzo realizado. Después del primer descanso obligatorio ya se habían apreciado algunas dificultades en sus desplazamientos. El vizcaíno no conseguía moverse con las mismas garantías que en los primeros tantos y esa pérdida de frescura también afectaba a la contundencia de sus golpeos.

Donde antes conseguía añadir velocidad y exigencia a la pelota, ahora le costaba mantener la misma intensidad. Peio fue aprovechando esa circunstancia para tomar el control de los intercambios y obligar a su rival a realizar esfuerzos cada vez más complicados.

La fortaleza física de Peio termina marcando diferencias

Uno de los aspectos más llamativos del encuentro fue la diferencia de prestaciones físicas entre ambos pelotaris conforme avanzaba el partido. Elordi había apostado por un planteamiento exigente, buscando velocidad y movimiento constante, pero ese mismo ritmo terminó pasando factura cuando el encuentro entró en su fase decisiva.

Peio, en cambio, fue creciendo con el paso de los tantos. El delantero de Zenotz volvió a demostrar una de sus grandes virtudes: su extraordinaria capacidad para sostener esfuerzos prolongados sin perder competitividad. No necesitó reducir la intensidad ni buscar soluciones precipitadas. Continuó trabajando cada tanto, mejorando su colocación y encontrando progresivamente una mayor claridad en los golpeos.

El parcial de 13-0 refleja perfectamente ese cambio de dinámica. No se trató simplemente de que Elordi dejara de encontrar respuestas, sino también de que Peio consiguió imponer sus condiciones cuando el desgaste comenzó a tener un peso determinante.

El navarro pasó de mostrarse incómodo y algo rígido en sus movimientos a dominar los intercambios con firmeza, mientras que su rival perdió la capacidad de sostener el ritmo que tan buenos resultados le había proporcionado durante el inicio.

Una primera parte de enorme exigencia física terminó desembocando en un desenlace completamente favorable a Peio Etxeberria.

Altuna espera en una semifinal que se repite

Peio Etxeberria podía haber afrontado el encuentro pensando exclusivamente en asegurar su clasificación, pero su actuación dejó claro que el objetivo era bastante más amplio. Con las semifinales previstas para la próxima semana, el delantero de Zenotz quería terminar la liguilla compitiendo hasta el último tanto, recuperando buenas sensaciones y reforzando la confianza de cara a un enfrentamiento de máxima exigencia.

Y lo consiguió de una manera contundente. El 22-11 no solo le permite cerrar el Grupo A como primero, sino que confirma que Jokin Altuna será su rival en semifinales, en una reedición del enfrentamiento que ambos disputaron el pasado año.

Altuna llega después de superar a Jon Ander Peña en Tolosa y de asegurar su undécima presencia consecutiva en las semifinales del Cuatro y Medio. Peio lo hará después de completar una liguilla perfecta y de mostrar una capacidad de reacción extraordinaria frente a Elordi.

Ezkurdia y Murua se jugarán la última plaza

La victoria de Peio también deja completamente definido el escenario del último encuentro del Grupo A. Con Elordi eliminado y el delantero de Zenotz clasificado como primero, Joseba Ezkurdia y Ander Murua se enfrentarán este domingo en el Remontival de Estella con la segunda plaza de semifinales en juego.

Murua llega con una ventaja importante en las cuentas del desempate. El pelotari necesita alcanzar al menos los 20 tantos para asegurar su clasificación, incluso aunque termine perdiendo el encuentro. Ezkurdia, por su parte, no tiene margen para especular: necesita ganar y evitar que Murua alcance esa cifra. Una victoria por 22-19 o un marcador más amplio le permitiría avanzar a semifinales, mientras que un triunfo por 22-19 también le daría el pase por la diferencia de tantos particular.

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Ander Millan

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