El conjunto leitzarra conquista su cuarto Interpueblos de Navarra tras remontar ante Esteribar y cerrar en categoría senior una herida abierta desde la pasada edición.
Hay derrotas que terminan cuando la pelota bota por segunda vez. Otras necesitan mucho más tiempo. Leitza llevaba prácticamente un año conviviendo con el recuerdo de una oportunidad perdida y este sábado, en el Labrit, encontró por fin la manera de desprenderse de ella. Diecinueve años después de su última conquista, la localidad navarra volvió a levantar el título del Campeonato Navarro de Interpueblos. El cuarto de su historia. A los éxitos de 1972, 1973 y 2007 se une ahora el de 2026, conseguido después de superar por 2-1 a un Esteribar que llegó a Pamplona-Iruña dispuesto a estirar hasta el final una aventura ya histórica. Y durante unos cuantos minutos, la final pareció incluso dispuesta a regalarle un capítulo más.
Esteribar se permite soñar
Mikel Villanueva y Sergio Santesteban fueron los encargados de lanzar el primer aviso. La pareja cadete de Esteribar salió sin complejos y terminó imponiéndose por 14-22 a Hodei Sagastibeltza y Aiur Ugartemendia.
Buena parte del triunfo se construyó en los cuadros largos. Santesteban, reciente campeón de España en Edad Escolar, jugó con la autoridad de quien atraviesa un gran momento. Seguro, firme y con una enorme confianza en su pelota, permitió a Villanueva desarrollar su juego en la delantera.
El 5-18 parecía haber dejado el partido visto para sentencia, pero Leitza se negó a entregar el primer punto sin presentar batalla. Sagastibeltza y Ugartemendia encadenaron seis tantos y encontraron una pequeña grieta por la que regresar al encuentro. Ugartemendia creció con el paso de los minutos. Aguantó el intercambio atrás y dejó acciones de mucho nivel, entre ellas una preciosa dejada al ancho para colocar el 13-20. Esteribar, sin embargo, supo frenar la reacción y cerró después de 53 minutos un primer partido de enorme nivel.
Baleztena y Zubillaga cambian el rumbo
Leitza necesitaba reaccionar y apenas dio tiempo a que aparecieran los nervios. Julen Baleztena y Aimar Zubillaga se encargaron de cambiar por completo el escenario. La pareja juvenil tomó el control desde los primeros compases y no permitió que Unai Esain y Aitor Azcune encontraran una vía para discutir el encuentro. Baleztena, actual subcampeón manomanista de España, volvió a mostrar las razones que le sitúan entre los nombres propios de su generación. Junto a Zubillaga formó un bloque demasiado sólido para una pareja de Esteribar que nunca dejó de intentarlo.
Esain buscó soluciones y trató de aliviar el trabajo de Azcune, uno de los grandes responsables de que Esteribar haya recuperado su lugar en el Interpueblos después de varios años de ausencia. Esta vez, sin embargo, el nivel de sus rivales terminó imponiéndose. El 22-6 devolvió la igualdad a la eliminatoria.
Una victoria con sabor a revancha
Hegoi Txoperena y Eñaut Goikoetxea sabían perfectamente lo que había en juego. No solo un título. También la posibilidad de cerrar definitivamente el capítulo de la pasada edición. Y jugaron como quien no está dispuesto a dejar escapar dos veces la misma oportunidad. Leitza golpeó primero y nunca abandonó la delantera. Del 7-1 pasó al 14-5 y, posteriormente, a un 19-9 que comenzaba a acercar el trofeo a la localidad leitzarra.
Koldo Gil trató de cambiar el ritmo del encuentro mostrando recursos propios de su experiencia en el trinquete, mientras Javier Murillo buscaba sostener el pulso desde atrás. Esteribar tuvo momentos para acercarse, pero cada intento de reacción terminó encontrándose con sus propios errores. Al otro lado, Goikoetxea firmó una actuación enorme. El zaguero gobernó los cuadros largos y, además, se permitió romper el guion con dos acciones de delantero. Primero con una dejada al ancho celebrada por el Labrit y después con otra al txoko. Txoperena y él no dieron opción a que la final volviera a escaparse. Por tanto el 22-10 desató la fiesta. Leitza había esperado diecinueve años. Había rozado el título doce meses atrás y había tenido que convivir con aquella decepción durante toda una temporada.









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