El Torneo San Miguel de Oñati ya conoce a sus primeros finalistas. La primera jornada de semifinales disputada en el frontón Zubikoa dejó la clasificación de Beñat Pérez-Ekain Olano en juveniles, después de imponerse con claridad por 22-11 a Julen Etxaniz-Jurgi Salaberria, mientras que en sénior Bingen Beitia-Julen Aizpuru consiguieron un agónico 22-21 ante Iker Egiguren-Ugaitz Apeztegia.
Dos semifinales completamente diferentes. La primera estuvo dominada por Pérez-Olano y dejó una actuación especialmente destacada del delantero de Lapke. La segunda sin embargo, tuvo emoción hasta el último pelotazo y terminó con una remontada desde el 18-21.
Beñat Pérez cambia por completo respecto a cuartos
Beñat Pérez (Lapke) y Ekain Olano (Tolosa) consiguieron por méritos propios el primer billete para la final juvenil. El 22-11 refleja la superioridad que mostraron durante buena parte de un encuentro en el que apenas concedieron oportunidades a sus rivales. Y si hubo un nombre especialmente destacado fue el de Beñat Pérez. El delantero de Lapke mostró una versión muy diferente a la de los cuartos de final. Esta vez estuvo vivo, atrevido y con mucha decisión para buscar el tanto. Prácticamente la mitad de los 22 tantos necesarios para alcanzar la final llevaron su firma, aprovechando perfectamente sus cualidades ofensivas. Pero tan importante como atreverse fue que las cosas le salieron. Pérez asumió riesgos y encontró premio, mientras Olano volvió a aportar su habitual seguridad desde la zaga. Además, en numerosos momentos consiguió mostrarle la espalda a Jurgi Salaberria (Irurtzun) y evitar que la potente derecha del pelotari goizuetarra pudiera cambiar el desarrollo del encuentro. La pareja apenas cometió errores y consiguió unir la solidez de Olano con la inspiración ofensiva de Pérez.
Etxaniz nunca llegó a sentirse cómodo
En el otro lado, Julen Etxaniz (Lapke) no tuvo su tarde. Desde prácticamente el comienzo transmitió la sensación de no encontrarse cómodo dentro de la cancha. Incluso cometió dos faltas de saque, algo significativo dentro de un encuentro en el que nunca terminó de encontrar buenas sensaciones ni a nivel de juego ni corporal. Salaberria tampoco consiguió establecer desde atrás el dominio que podía esperarse de su capacidad de pelotazo. Pérez-Olano por tanto evitaron que la semifinal se jugara en las condiciones que más podían beneficiar a sus rivales y terminaron construyendo un claro 22-11 que les coloca en la final del San Miguel.
Beitia-Aizpuru sobreviven a un partido que parecía de Egiguren-Apeztegia
Mucho más dramática fue la semifinal sénior. Bingen Beitia (Joko Alai) y Julen Aizpuru (Tolosa) vencieron por 22-21 a Iker Egiguren (Ilunpe) y Ugaitz Apeztegia (Oberena) después de un partido que durante muchos minutos pareció encaminarse hacia el lado azul.
El comienzo estuvo equilibrado. En la zaga, tanto Aizpuru como Apeztegia mostraron mucha seguridad, pero era Iker Egiguren quien aportaba una marcha diferente. Su velocidad de pelota era superior, era quien más pegaba de los cuatro y además conseguía terminar algunos tantos cuando encontraba posiciones favorables en los cuadros delanteros. Con Apeztegia sosteniendo el partido desde atrás y Egiguren marcando diferencias por delante, los azules fueron encontrando su sitio y durante diferentes fases transmitieron la sensación de tener la semifinal bajo control. Pero Beitia-Aizpuru nunca se marcharon del encuentro.
Beitia aparece cuando más lo necesitaba su pareja
Con el paso de los tantos, Bingen Beitia fue creciendo muchísimo ofensivamente. El saque comenzó a hacer daño y el delantero encontró cada vez más situaciones en las que explotar precisamente su principal virtud: su facilidad para acelerar y terminar el tanto. Aizpuru, mientras tanto, continuó ofreciendo seguridad desde la zaga y permitió que su compañero siguiera teniendo oportunidades. La semifinal entró así en unos últimos tantos de máxima tensión, con los dos delanteros intentando imponer sus respectivas armas. Aun así, Egiguren-Apeztegia alcanzaron el 21-18 y se colocaron a solamente un tanto de la final. Y entonces cambió todo. Una falta de saque de Egiguren abrió una puerta que parecía prácticamente cerrada. Beitia la aprovechó. El delantero asumió la responsabilidad en los últimos tantos y la pareja colorada completó un parcial definitivo de 4-0, transformando el 18-21 en el 22-21 final.
Una remontada que resume bien el encuentro: Egiguren-Apeztegia tuvieron durante muchos momentos el partido hacia su lado, pero Beitia-Aizpuru supieron mantenerse vivos hasta encontrar su oportunidad. Cuando apareció, Beitia sacó su versión más ofensiva y Aizpuru mantuvo la seguridad necesaria atrás para culminar la remontada.









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