El joven mexicano Abraham Moctezuma supera a Julen Alberdi por 10-6 y 10-3 en una final que dominó desde su fortaleza física y regularidad. Euskal Selekzioa se lleva la plata en una jornada marcada también por los graves problemas de retransmisión.
México ha completado el doblete mundial en frontball. Después del oro conseguido por Paola Reyes en categoría femenina, Abraham Moctezuma se ha proclamado campeón del mundo masculino tras superar a Julen Alberdi, representante de Euskal Selekzioa, por 10-6 y 10-3. Una victoria que confirma el excelente trabajo que está realizando la delegación mexicana en esta disciplina.
La apuesta por Moctezuma ha resultado decisiva. El joven pelotari fue el elegido para disputar la final por delante del vigente campeón mundial, David Álvarez ‘Stich’, y respondió con una actuación de enorme madurez competitiva, combinando potencia, resistencia y una notable seguridad en sus golpes.
Del 6-0 al 6-6: la reacción de Alberdi no fue suficiente
Moctezuma comenzó la final con un contundente parcial de 6-0. Alberdi entró tenso, sin encontrar la manera de contrarrestar el juego del mexicano y buscando respuestas en su banquillo ante las dificultades que estaba encontrando.
Sin embargo, el representante vasco consiguió reaccionar. Mejoró sus prestaciones, comenzó a competir los intercambios y encadenó seis tantos consecutivos para igualar el primer set a seis. Una remontada que devolvió la incertidumbre a la final. La igualdad duró poco. Moctezuma recuperó el dominio, volvió a imponer su ritmo y respondió con cuatro tantos consecutivos para cerrar el parcial por 10-6.
La solidez mexicana decide la final
El segundo set estuvo marcado por la dificultad de Alberdi para encontrar soluciones ante un adversario que apenas ofrecía oportunidades. Moctezuma mantuvo una gran intensidad física, respondió con seguridad incluso en los intercambios más exigentes y demostró sentirse cómodo en los tantos largos.
Esa capacidad para devolver una pelota más terminó obligando a Alberdi a buscar definiciones cada vez más arriesgadas. El representante de Euskal Selekzioa intentó aumentar su agresividad, pero acumuló errores ofensivos y no consiguió enlazar una reacción que pudiera cambiar el desarrollo del encuentro.
Moctezuma mantuvo su regularidad hasta cerrar el segundo set por 10-3, certificando un título mundial que premia la confianza depositada en él por el equipo mexicano. La derrota sin embargo no empaña la progresión de Julen Alberdi, que ha dado un paso adelante respecto a la pasada temporada y termina el campeonato con una medalla de plata. Sin embargo, en la final se encontró con un rival que supo imponer sus condiciones y apenas concedió margen para la sorpresa.
Una retransmisión impropia de una final mundial
La final también dejó una imagen muy negativa fuera de la cancha. Los continuos cortes en la retransmisión impidieron seguir el encuentro con normalidad, hasta el punto de que hubo tramos en los que los espectadores prácticamente no pudieron ver lo que estaba sucediendo.
Una situación difícilmente justificable en una final absoluta de un Campeonato del Mundo. Si la Federación Internacional de Pelota Vasca pretende impulsar el frontball y ampliar su seguimiento, garantizar una retransmisión estable debería ser una exigencia básica. El espectáculo deportivo estuvo a la altura de una final mundial. La emisión, lamentablemente, muy lejana.









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