El club de Hernani se ha impuesto en las finales de cadete y juvenil de primera que se han disputado en el Atano III habiendo ganado en las dos a pelotaris del club Behar Zana.
El frontón Atano III de Donostia fue escenario de una jornada de celebración para el club Hernani, que consiguió conquistar las dos principales txapelas de las categorías cadete y juvenil del Campeonato de Gipuzkoa de parejas. Los representantes hernaniarras se impusieron en sus respectivos enfrentamientos ante Behar Zana, completando un doblete que refleja el gran nivel de su cantera y el potencial de una generación de pelotaris que continúa dando pasos importantes en su formación.
Las dos finales tuvieron un desarrollo con ciertas similitudes. Hernani consiguió abrir diferencias importantes gracias a su mayor dominio durante buena parte de los encuentros, pero las parejas de Behar Zana no se rindieron y protagonizaron reacciones que llegaron a inquietar a sus rivales. En ambos casos, los hernaniarras supieron recuperar el control en los momentos decisivos para terminar levantando las txapelas.
Galdós y Zabala imponen su pegada ante la reacción de Eizagirre
La final de Primera Cadete terminó con la victoria de Eki Galdos y Hegoi Zabala por 22-12 ante Beñat Itzagirre y Xabat Labaka, en un encuentro en el que la pareja de Hernani consiguió imponer desde el comienzo una superioridad física y una pegada que terminaron siendo determinantes.
Galdós y Zabala entraron al partido con una marcha más, imprimiendo mucha velocidad a la pelota y obligando a sus rivales a jugar constantemente en situaciones incómodas. La capacidad de ambos para golpear largo y mantener un ritmo elevado permitió a Hernani abrir diferencias importantes desde los primeros compases, dejando la sensación de que el partido podía quedar resuelto antes de alcanzar su ecuador.
Especialmente significativa resultó la batalla en los cuadros largos. Zabala consiguió imponer su pegada ante Xabat Labaka, que se vio obligado a responder desde posiciones muy retrasadas y a afrontar pelotas de gran exigencia. El zaguero de Behar Zana tuvo dificultades para encontrar continuidad en su juego y, sometido a esa presión constante, terminó cometiendo algunos errores. Sin embargo, cuando el encuentro parecía encaminarse hacia una resolución cómoda para Hernani, apareció el talento de Beñat Eizagirre.
El delantero de Behar Zana volvió a demostrar las extraordinarias condiciones que posee para jugar a pelota. Zurdo de enorme calidad, fue encontrando la manera de intervenir con mayor frecuencia y de cambiar el desarrollo de los tantos. Su capacidad para mover la pelota con la izquierda, utilizar también la derecha con criterio y recurrir a golpes de aire como la volea o el sotamano permitió a su pareja recuperar terreno.
Eizagirre comenzó a encontrar espacios, a acelerar el juego cuando tenía oportunidad y a reducir una diferencia que había llegado a parecer definitiva. Behar Zana consiguió acercarse hasta el 11-15, devolviendo la incertidumbre a una final que durante muchos minutos había tenido un claro dominador.
Hernani respondió con un nuevo tanto, pero la pareja de Behar Zana volvió a situarse a cuatro de distancia con el 12-16. Fueron los momentos de mayor emoción del encuentro, con Eizagirre asumiendo buena parte del protagonismo ofensivo y tratando de compensar las dificultades que su compañero estaba encontrando en la zaga. No obstante, la reacción terminó ahí.
Galdós y Zabala volvieron a imponer el ritmo que les había permitido dominar desde el inicio. Recuperaron la iniciativa, obligaron nuevamente a sus adversarios a defender desde posiciones comprometidas y encadenaron los seis últimos tantos del encuentro.
Del 16-12 se pasó directamente al 22-12, un parcial definitivo que confirmó la superioridad de Hernani y permitió a Galdós y Zabala proclamarse campeones de Gipuzkoa de la primera categoría entre los cadetes.
La pareja vencedora encontró en su pegada y en la continuidad de su juego las principales armas para conquistar la txapela. Behar Zana, por su parte, dejó una reacción de mérito liderada por un Eizagirre que, pese a la derrota, volvió a ofrecer detalles de una calidad técnica extraordinaria.
Oses y Zugasti resisten la remontada de Behar Zana y se llevan la txapela juvenil
La final de Primera Juvenil también terminó con triunfo de Hernani, aunque con un desenlace más apretado. Ekhi Oses y Lier Zugasti derrotaron por 22-17 a Adur Otaegi y Xuban Ilarramendi, después de dominar con claridad la primera parte del encuentro y tener que responder a la importante reacción de sus rivales.
El partido comenzó con igualdad, alcanzándose el 3-3 en los primeros tantos. Sin embargo, a partir de ese momento, la pareja de Hernani comenzó a marcar diferencias y a construir una ventaja que condicionaría todo el desarrollo posterior mediante un parcial de 11 tantos consecutivos. Oses y Zugasti encontraron rápidamente su sitio en la cancha. El delantero consiguió intervenir con criterio y su compañero respondió con solidez en los cuadros largos, mientras que la pareja de Behar Zana no terminaba de sentirse cómoda.
Especialmente complicado resultó el comienzo para Xuban Ilarramendi. El zaguero no conseguía encontrar la continuidad habitual en su peloteo y se veía superado en diferentes intercambios, una circunstancia que también limitaba las posibilidades de intervención de Adur Otaegi en los cuadros delanteros. A las dificultades deportivas se sumaron algunas acciones en las que la fortuna también favoreció a los pelotaris de Hernani. Pelotas que podían haber cambiado la dinámica de determinados tantos terminaron cayendo del lado hernaniarra, reforzando una inercia que parecía conducir el encuentro hacia una victoria sin demasiados sobresaltos.
Aun así, la final todavía tenía mucho que contar. Con una diferencia considerable en el marcador, Behar Zana comenzó a liberarse y a mostrar una versión mucho más cercana a la que le había permitido alcanzar la final sin conocer la derrota. Illarramendi empezó a sostener mejor el peloteo, a responder con mayor seguridad desde la zaga y a permitir que su compañero dispusiera de más oportunidades. Otaegi también fue entrando progresivamente en juego, encontrando situaciones en las que podía utilizar sus recursos ofensivos y hacer daño a la pareja rival.
El encuentro cambió de dinámica. Hernani continuaba disponiendo de una ventaja importante, pero ya no dominaba con la misma claridad. Los representantes de Behar Zana comenzaron a ganar intercambios, a encontrar mayor continuidad y a transmitir la sensación de que todavía podían complicar la final. En ese tramo también aparecieron algunas dudas en el juego de Lier Zugasti, obligado a responder a una pareja rival que había elevado considerablemente sus prestaciones.
Pese a ello, Hernani consiguió alcanzar el 21-14, una diferencia que parecía dejar la txapela prácticamente decidida. Lejos de rendirse, Otaegi e Illarramendi continuaron peleando cada tanto. La pareja de Behar Zana encadenó tres tantos consecutivos y se situó en el 21-17, prolongando una reacción que comenzaba a generar cierta inquietud en sus adversarios.
Fue entonces cuando Hernani decidió detener el encuentro para cortar la dinámica favorable a Behar Zana. La pareja de Oses y Zugasti necesitaba recuperar la calma y evitar que una final que había tenido muy encarrilada entrara en un desenlace todavía más comprometido. La pausa por su parte, surtió efecto. Los hernaniarras consiguieron cerrar el partido en el siguiente tramo y establecer el definitivo 22-17, conquistando la txapela de juvenil primera después de una final en la que habían sido superiores durante buena parte del encuentro, pero en la que también tuvieron que gestionar los nervios de los últimos tantos.









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