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Laso se impone en la titánica batalla de San Fermín ante Altuna

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Unai Laso se coronó como Cuatro y Medio de San Fermín al poder vencer en la final del Nafarroa Arena de Iruñea a Jokin Altuna mediante un 22-20.

Después de esa grave lesión que le tuvo apartado gran parte del 2025, este 2026 está siendo del todo especial. Conquistó el campeonato por parejas, y alzó esa gran txapela que le faltaba y que como pelotari navarro tanta ilusión hace como es el poder ganar el 7 de julio, día de San Fermín. A la tercera fue la vencida para Unai Laso después de las finales perdidas ante el propio Altuna y Ezkurdia, en los dos enfrentamientos previos donde esta txapela estaba en juego.

Laso dejó signos óptimos en su semifinal ante Peña y en este partido donde el enorme calor predominaba, pudo ante un Jokin Altuna que también lo dio todo en busca de esa txapela que le iba a acercar a Olaizola II como máximo exponente en este torneo. Iba a ser un inicio de encuentro bastante igualado siendo Laso quien conseguía gozar más la pelota. Era destacable la diferencia de cómo salía desde las manos de los dos contendientes. A Jokin le estaba costando más. No se le notaba con tanta chispa en cuanto a que la pelota saliera de su mano, pero siempre predispuesto a la lucha y el trabajo quiso exponerse de esa manera. Aun así, las sensaciones de Unai eran mejores. Era quien podía tener ese plus más en esos peloteos pero tampoco le aportó el hacer errores bastante claros aunque varios de ellos con intenciones claras y bien buscados.

Esos fallos por tanto, dieron a Jokin la oportunidad de no verse tan alejado en el electrónico. A base de sujetar pese a no estar teniendo esa clara respuesta en cuanto al remate, el sexto tanto sería importante. Fue su primera definición que le permitió poder seguir inmerso en la lucha. Podría ser un punto de inflexión, pero tampoco se pudo permitir más soltura. Aun así, se mantenía muy cerca con un Laso que si podía haber demostrado más en cuanto a sensaciones pero el saber estar de Altuna, es capaz de mucho, y su aura no dejaba que el oponente se marchara.

Antes de alcanzar el primer descanso obligatorio, ya se veía a Laso con dificultades para retomar el aire. Producto del calor y la intensidad postrada sobre la cancha, Unai vio como se desvanecía su marca ante un Jokin que situó el 11-11 después de ir perdiendo durante casi toda la primera parte. Ese tanto terminó siendo para Unai que fue un respiro de inmenso alivio.

Pasados esos tres minutos, vimos a un Laso más descansado con las ideas claras de que era consciente cuales eran sus intenciones. Fue a por ello y supo encontrar muy buenas actuaciones ofensivas. La diferencia era importante, pero se le dio la oportunidad a Jokin de poder entrar en el partido. Iba a ser a partir de ese instante que presenciaríamos al mejor Altuna de la mañana del 7 de julio. Ya sin nada que perder, forzó mucho a un Unai que se le veía con problemas a la hora de la recuperación mientras al guipuzcoano se le veía más entero en los movimientos.

Se pudo meter de lleno a la cita. Las sensaciones ya no eran las del principio, se le veía más suelto, había encontrado tantos hechos por él y el adversario parecía estar bastante limitado a nivel físico. Aun así, cuando el partido parecía tener el tinte rojo, se iba a dar la vuelta. Unai, supo resucitar y darle la vuelta pese a las dificultades que podía llegar a tener. Volvió a encontrar el tono en cuanto a los movimientos sobre la cancha y supo llevarse tantos luchados que cayeron para él.

La cita pudo dar un vuelco cuando parecía que Altuna tenía la txapela entre las manos habiendo alcanzado ese tanto 20. Pidió descanso viendo si podía encontrar que Unai perdiera esa tónica que volvió a encontrar. Sin embargo, sirvió para que el navarro propinara un saque-remate. Por tanto, la racha final favorable a Unai no dio pie para que Jokin pudiera utilizar nuevamente ese primer golpe. Los tantos competidos cayeron a favor de Unai siendo el último una enorme pugna en la que Altuna, finalmente la echó fuera en busca de una jugada.

Enorme el mérito de recomponerse por parte de Unai Laso cuando todo parecía roto. Muestra la enorme fortaleza psicológica que ha podido adquirir y que le ha permitido ser el enorme pelotari que nos hace disfrutar. Cuando suceden situaciones como estas no es fácil darles la vuelta y menos teniendo delante a un ‘killer’ como Altuna, pero a base de creer, Laso supo llevarse la txapela en una cita donde en líneas generales se topó mejor que el adversario, pero cuando su situación no era la mejor, supo sobreponerse siendo imperial para llegar al cartón 22.

Sobre el autor

Ander Millan

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