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Ramírez y Apeztegia sacan lucha para imponerse entre los promesas de El Antiguo

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El torneo de El Antiguo por parte de categoría de los promesas fue para Unax Ramirez y Ugaitz Apeztegia que se impusieron a Ibon Ibarra y Álvaro Canseco mediante un 22-18. 

Pese a que el inicio no fue el mejor para Unax Ramirez (Kurene) y Ugaitz Apeztegia (Oberena) el desenlace si pudo ser el mejor ya que se llevaron la txapela al poder batir a Ibon Ibarra (Eibar) y Álvaro Canseco (Titin III).

Fueron los azules quienes propusieron más en el inicio sobre todo en cuanto a velocidad. Un Canseco muy suelto que dominó francamente los cuadros zagueros con un Ibarra que también estaba dando ese extra. Esa potencia que en este torneo les había ido tan bien. Poco a poco, sin embargo, Ramírez y Apeztegia iban a ir aumentando la intensidad y supieron meterse más sobre la cancha para saber y poder afrontar el partido dentro de esas velocidades. También cayeron algunos pelotazos claros que Canseco en busca de dominar erró, y que Ibarra también. La mayoría fueron arriba en esa búsqueda de proponer dominio.

Aun así, tuvimos a un Ugaitz que iba a jugar el mejor partido del torneo. Qué mejor que el mejor duelo lo juegues cuando tienes la txapela en juego. No se le vieron tantas dudas, no erró y en cuanto a la velocidad que cogía la pelota cuando salía de su mano estaba siendo majestuosa. Pese a que en el inicio si tuvo que sufrir el dominio de Canseco, cuando el marcador se fue equilibrando, se fue palpando que el peloteo entre los zagueros era más igualado pero dentro de una enorme igualdad.

Los delanteros también estaban entrando mucho en juego y los tantos estaban duros. Sin embargo, Ibarra y Canseco que podían tener más largura y también ese punch extra dentro de esa velocidad, sabían hacer tantos pero también erraron más. Por parte de los rojos, sin embargo ofrecieron mayor seguridad sin que hubiera tantos fallos. Dentro de una cita tan igualada, son errores que suelen ser importantes para ese desenlace, y con ese marcador tan igualado que iba hacia el final, se palpó eso.

Con lo cual, la seguridad propuesta dentro de un ritmo muy alto sobre la cancha, no era tarea sencilla y Ramirez y Apeztegia cumplieron y muy bien. Además, Unax también tuvo pelotazos a la zaga que obligaron a los contrincantes además de buscar ese ritmo en la delantera. Por parte de Canseco, seguramente fue quien metió mejor los pelotazos y fueron de lo más espectaculares. Intentó con jugadas, bajando la pelota y buscando dar ese punto extra ya que meter los tantos a los rojos estaba siendo de lo más complicado. De ahí que al igual que al inicio, cayeran fallos importantes y que después de ese 18-18, pese a haber momentos donde exigieron y mucho a los rojos, fue un parcial de 4-0 para que Unax y Ugaitz consiguieran la txapela en una final que se define por la velocidad, intensidad y lucha que se vivió.