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Lizeaga-Landa y Etxeberria con diferencias son campeones en el memorial Goñi

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Foto: Kirolzale

El memorial Goñi llegó a su desenlace con los campeones siendo dos de Oiartzun y otro de Astigarraga quedándose los trofeos en muy pocos kilómetros.

La txapela de los promesas dentro de la modalidad del cuatro y medio fue para Oihan Etxeberria (Oiarpe) al derrotar a Oier Ibarluzea (Lapke) por 22-9. Fue un inicio de partido completamente intenso en cuanto quien atacaba podía hacer muchísimo daño. Ambos estuvieron exquisitos a la hora del remate viendo un recital claro. Ibarluzea fue con el tanto ocho por delante con méritos propios por parte del de Urretxu. A partir de entonces, solo pudo hacer un tanto más.

A partir de ahí, Etxeberria pudo hacer muchísimo daño con el saque. Oier por su parte fue decayendo por completo. Restos que debían tener que tener su rumbo hacia el frontis, y a medida que el partido avanzaba, el camino a por la pelota no era nada óptima por el de Urretxu. Con lo cual, fue un duelo rápido y sin historia después de un comienzo donde el encuentro parecía tener un prospero futuro. Sin embargo, terminó por haber un pelotari sobre la cancha y el oiartzuarra terminó además con la mano izquierda tocada ya que la lleva arrastrando desde hace días. Oier, por su parte, a pocos metros de su casa, no pudo terminar con la mejor de las sensaciones y a nivel psicológico se fue por completo sin darle la vuelta.

Eñaut Lizeaga (Mundarro) y Unax Landa (Oiarpe) se quedaron con la txapela en los senior por parejas al ganar a Unai Amiano (Tolosa) y Oier Elorz (Upo Mendi) por 22-14. Partido grande el que jugaron los que componen la dupla guipuzcoana. Consiguieron abrir diferencias a medida de buen juego.

Landa estuvo mostrando la espalda a Elorz en casi todo momento y Lizeaga tuvo una enorme inspiración en la delantera. Hizo remates de todo tipo como con la volea como con la izquierda. A la hora de errar no tuvo muchas pelotas que se le cayeran y de ahí que a los rivales les fuera muy difícil poder realizar tantos. Aun así, se acercaron a un 8-11 cuando Eñaut y Unax pidieron descanso. Después el parcial sería de 10-2 hasta llegar a un contundente 21-10. Anularon por completo, dominaron y siguieron por una línea constante. Cuando se encuentran a este nivel y por un camino más regular, suelen ser muy difícil de poder ganarles.

Después de que Lizeaga y Landa llegaran al 21, los próximos cuatro tantos, se encontró una de las mejores versiones de Unai y Oier. Sobre todo el delantero de Irún se pudo desquitar. Una cita donde también cometió una falta de saque en un momento donde pudieron igualar algo más el juego, pero ese fue uno de los instantes trascendentes. El de Astigarraga también hizo una falta, pero no iba a ser importante de cara al transcurso de los próximos tantos para sus intereses. Por tanto, han conseguido ser la mejor manera demostrando que cuando van por una línea constante lo peligrosos que son.

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Ander Millan

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