La localidad navarra de Larraga fue escenario de las segundas semifinales de la Copa Garfe, donde quedaron definidas las finales tanto en la modalidad individual como en parejas.
En el duelo del mano a mano, Josu Igoa se impuso con autoridad por 22-12 al riojano Víctor. El marcador puede parecer amplio, pero el partido tuvo más matices de lo que refleja el resultado. Víctor compitió y dispuso de tantos que parecían encarrilados, pero Igoa volvió a demostrar que dentro del intercambio largo y el juego a la contra se mueve como pez en el agua.
Muchos tantos que parecían cerrados terminaron cayendo del lado del navarro, que supo defender, alargar y aprovechar los errores o la impaciencia de su rival. Víctor, que comenzó con intención de imponer su pegada, fue perdiendo frescura con el paso de los tantos y, en el ecuador del encuentro, comenzó a desesperarse al no encontrar continuidad en su juego. Igoa, firme y seguro en todo momento, mantuvo la cabeza fría y terminó cerrando el partido con solvencia. La próxima semana disputará la final en Soria ante Óscar Lerena en busca de la txapela.
En la semifinal por parejas se repitió el 22-12, esta vez a favor de Eneko Labaka y Adrián Azpiroz, que superaron a Oian Canabal y Diego Iturriaga. El partido quedó muy marcado por el inicio: un 7-1 que supuso un golpe anímico importante. Desde ese momento, Labaca imprimió velocidad y agresividad en la delantera, mientras Aspiroz cumplía con solidez atrás, defendiendo incluso de aire cuando fue necesario.
La diferencia fue creciendo hasta el 16-7 y posteriormente el 19-9, alcanzando por primera vez una renta de diez tantos. Canabal no logró entrar en dinámica y su pareja necesitaba más liderazgo ofensivo para competir. Iturriaga estuvo serio, pero Aspiroz mostró mayor pegada en la zaga. Labaka y Azpiroz estarán en la final frente a Fernández y Bergera en un duelo que promete un enorme espectáculo.









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