Peio Etxeberria se llevó la txapela del campeonato del Cuatro y medio al poder batir en el frontón Bizkaia de Bilbo a Javier Zabala por 22-11.
El dicho que se suele decir que a la tercera va la vencida se cumplió. Después de haber perdido en 2023, ante Altuna, y sucumbir contra Unai Laso en 2024, Peio Etxeberria consiguió su primera corona como campeón del Cuatro y Medio en la temporada 2025. Fue derrotando a Javier Zabala siendo el campeón No.21 de la disciplina además de que es la txapela No.29 para un pelotari navarro siendo esta la edición No.42 que se ha llevado a cabo.
Fue un inicio de encuentro con muchas dudas por parte de ambos. En los movimientos se les veía descolocados y sin que ninguna pelota entrara del todo a la mano. Sobre todo se palpaba en Etxeberria aunque Javi tampoco terminaba de dar ese punto extra. Se jugaron tantos muy largos y el riojano se adelantó hasta el 4-2 haciendo dos muy buenas definiciones y Etxeberria no iba a dudar. Se fue a pedir tiempo viendo cómo habían marchado los dos últimos tantos y fue la mejor elección que pudo elegir ya que después de esa charla con Andoni Gaskue entró renovado a la cancha.
Saltó con mayor intención y paso a paso se le iba viendo en ese movimiento de piernas que la coordinación iba en constante mejora. Encontró un gran aliado en su mano izquierda y fue un gancho yendo en una pelota que no parecía de ataque cosechando un enorme remate. A partir de ahí su confianza se fue alzando mientras Javi perdió parte de su esencia y práctica. Además de que no estaba encontrando mover bien la pelota, a nivel táctico no estaba sabiendo gestionar. En momentos, pelotazos que no disponían de velocidad y después queriendo jugar mucho a la izquierda de Etxeberria. El mejor golpeo por parte del de Zenotz y que lo iba a aprovechar.
Zabala no supo sostener la situación y cada vez se le veía más hundido. También erró, pero lo significativo era que no estaba ofreciendo armas para poder salir de ahí. Ese juego alegre y ofensivo que le ha llevado hasta la final se perdió ante un Peio que supo gobernar aumentando poco a poco la diferencia. Supo gestionar sus emociones en una cita nada sencilla donde el verte tan cerca te puede llevar a presionarte, pero no sería el caso. Se vio a un Etxeberria que no iba a errar de manera clara excepto una que se le fue a la contracancha. Los demás tantos tuvo que hacerlos Zabala. Un Javi que en el 18 junto a su padre se le vio la impotencia con la toalla puesta en el rostro pegando algún grito y también quitándose esparadrapo en su mano izquierda.
Un Etxeberria que después del inicio que tuvo donde se notaba la tensión, el primer descanso que lo pidió tras finalizar el sexto tanto sería fundamental para un venidero transcurso de cita. Zabala, por su parte, ni tácticamente ni a nivel de competencia y saber estar no estuvo fino y ahí que se viera superado.









Comentar...