Aitor Elordi es el primer clasificado para la liguilla de cuartos de final del Campeonato del Cuatro y Medio 2026. El delantero de Mallabia consiguió imponerse por 22-20 a Iker Larrazabal en el frontón Ezkurdi de Durango, después de un encuentro marcado por la igualdad, la vocación ofensiva de ambos protagonistas y un desenlace en el que Elordi consiguió encadenar los cuatro últimos tantos para levantar un 18-20 que parecía acercar a Larrazabal a la siguiente ronda.
No fue un partido especialmente duro en cuanto a la duración de los tantos, ya que los dos pelotaris buscaron constantemente la iniciativa y el remate. Sin embargo, sí fue un encuentro de enorme exigencia emocional, con un marcador que prácticamente nunca permitió respirar a ninguno de los dos. Las diferencias se mantuvieron siempre en márgenes muy reducidos, sin que ninguno consiguiera romper definitivamente el partido.
La volea marca el ritmo de un comienzo muy ofensivo
Tal y como se esperaba en la previa, Elordi y Larrazabal salieron dispuestos a imponer su juego ofensivo. Los primeros tantos dejaron acciones de enorme calidad, especialmente con la volea, un golpe con el que ambos consiguieron hacer muchísimo daño.
Larrazabal encontró buenas definiciones y demostró su capacidad para imprimir velocidad a la pelota, mientras que Elordi dejó dos ejecuciones consecutivas extraordinarias con la volea de dos paredes. El delantero de Mallabia aprovechaba cualquier oportunidad para tomar posiciones adelantadas, aunque enfrente tenía a un rival que tampoco estaba dispuesto a retroceder. El intercambio de tantos fue constante. Ninguno conseguía hacerse dueño del saque durante demasiado tiempo y las pequeñas ventajas desaparecían rápidamente.
En uno de los tramos más exigentes llegó un tanto de mucha lucha que dio paso a varios errores con el saque. Larrazabal cometió dos faltas, una por no superar la línea del tres y otra por sobrepasar la del cinco. Elordi tampoco estuvo exento de equivocaciones, incluida una falta de saque, y el marcador continuó avanzando sin que ninguno pudiera escaparse. La igualdad se mantuvo hasta el 11-11, antes de que Elordi consiguiera adelantarse para alcanzar el primer descanso obligatorio con una mínima ventaja.
Nadie consigue romper el partido
La segunda parte del encuentro mantuvo prácticamente el mismo desarrollo. Los dos pelotaris seguían encontrando oportunidades para atacar, pero ninguno era capaz de enlazar una serie suficientemente larga de tantos como para abrir una diferencia importante. El saque cambiaba continuamente de manos y cada intento de escapada encontraba una respuesta inmediata.
Larrazabal estaba consiguiendo por momentos llevar a Elordi a situaciones incómodas, obligándole a jugar más forzado. Sin embargo, el pelotari de Amurrio también cometía algunos errores que le impedían aprovechar esas situaciones de superioridad. Elordi, por su parte, continuaba completamente metido en el partido. Aunque no siempre conseguía imponer su iniciativa, encontraba la manera de mantenerse cerca en el marcador y evitar que su rival tomara una ventaja decisiva. Así se llegó al 17-17 en el segundo descanso obligatorio, con todo todavía por decidir y sin que ninguno de los dos hubiera demostrado una superioridad clara.
Larrazabal acaricia la clasificación con el 20-18
El momento más importante del partido llegó después de ese segundo descanso. Larrazabal consiguió firmar uno de sus mejores tramos y adelantarse hasta el 20-18. Por primera vez en el desenlace parecía que uno de los protagonistas estaba en disposición de inclinar definitivamente el encuentro a su favor.
El alavés estaba consiguiendo incomodar a Elordi y había encontrado situaciones favorables para desarrollar su juego. Sin embargo, la tensión también empezaba a hacerse notar. Durante ese tramo se produjo una acción en la que Elordi se cruzó en su trayectoria, un percance tras el que el botillero de Larrazabal le pidió tranquilidad y que continuara jugando con cabeza. Con el 20-18, y teniendo en cuenta cómo se había desarrollado el encuentro, Larrazabal parecía tener una oportunidad extraordinaria para cerrar la eliminatoria. Pero entonces llegó una acción que terminó cambiando el desenlace: una nueva falta de saque. El error permitió a Elordi recuperar la iniciativa cuando su rival estaba a solamente dos tantos de la victoria.
Cuatro tantos consecutivos para culminar la remontada
A partir de ese momento, el partido cambió. Elordi aprovechó la oportunidad y comenzó a jugar con una determinación que terminó resultando decisiva. El delantero de Mallabia fue a buscar la victoria, mientras que Larrazabal empezó a mostrar algunas dudas que hasta entonces no habían aparecido con tanta claridad. La falta de saque había interrumpido el mejor momento del pelotari de Amurrio y Elordi no desaprovechó la ocasión.
Del 18-20 se pasó al 22-20 con un parcial de cuatro tantos consecutivos, una remontada que permitió al delantero vizcaíno resolver un encuentro que había estado completamente abierto durante todo su desarrollo. La celebración de Elordi reflejó además la tensión acumulada. No era una victoria cualquiera: los octavos de final representan una de las rondas más comprometidas del campeonato, porque una derrota supone la eliminación inmediata, mientras que ganar permite acceder a una liguilla en la que cada pelotari tendrá tres encuentros para buscar las semifinales.
Elordi espera al ganador del Darío-Senar
Con esta victoria, Aitor Elordi se incorpora al Grupo A de la liguilla de cuartos de final, donde ya tienen asegurada su presencia Peio Etxeberria, vigente campeón, y Joseba Ezkurdia. El cuarto integrante saldrá del enfrentamiento del domingo entre Darío y Beñat Senar, cuyo vencedor será precisamente el primer rival de Elordi en la liguilla, el próximo 17 de octubre en Azkoitia.
Para Larrazabal, la derrota supone una eliminación especialmente dolorosa por la manera en la que se produjo. Había conseguido llevar el partido hasta un 20-18 favorable, después de competir de tú a tú durante prácticamente todo el encuentro, pero una falta de saque y el posterior empuje de Elordi terminaron dejándole sin clasificación.









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