El memorial Goñi de Zumárraga conoció a los campeones de esta edición disputada en 2026 en el frontón Beloki con Fermín Arribillaga y Oier Elorz alzándose con la txapela además de que Bingen Beitia haría lo propio en la disciplina del Cuatro y Medio.
Con un gran ambiente en el que los asistentes podrían disfrutar de una charanga, el torneo Herrikoia tuvo su desenlace con la victoria de Agirre-Tapiador ante Rodríguez y Alemán. Dos parejas que siempre suelen estar en estas rondas finales. A continuación, con la txapela del Cuatro y Medio en juego, iba a ser Bingen Beitia (Joko Alai) el que finalizó llevándose el cetro de campeón al poder doblegar por 22-11 a Harkaitz Murua (Intxurre).
Íbamos a tener un comienzo de partido lleno de regalos por parte de los dos. En vez de el inicio de Semana Santa parecía la llegada de Navidades. Propio de una final de este tipo la tensión iba a ser clara. Sería el vizcaíno quien supo palpar mejor los nervios ante un Murua que no pudo aparecer en todo el partido. No tuvo ninguna continuación en su juego, jugó mucho tiempo a pie parado, se obcecó muchísimo en echar las pelotas al txoko y sobre todo cometió muchos errores que en un duelo como este se pagan caros.
Cabe destacar que Beitia tampoco se iba a encontrar con grandes garantías aunque si fue más resolutivo. No iba a cometer tantos errores y con el gancho tuvo unas definiciones espectaculares. El ritmo del partido también iba a ser llevado por él mientras Harkaitz tuvo un momento donde parecía encontrar los huecos tras una tacada pero sería algo que no tuvo más consecuencia. Bingen paró el partido en el instante exacto y supo sacar adelante el episodio en un duelo donde si se esperaba bastante más por parte del guipuzcoano que no estuvo a la altura de la cita. Lo intentó, puso firmeza pero no pudo encontrar la fórmula.
En el envite por parejas Fermín Arribillaga (Lagunak Barañain) y Oier Elorz (Upo Mendi) se adjudicaron la txapela al poder doblegar a Josu Igoa (Irurtzun) y Aingeru Bernaola (Lea Ibarra) por 22-19.
Se pudo presenciar un duelo de alto calibre con cada dupla sacando sus armas. Elorz estuvo muy fino con esa izquierda pero vimos al Aingeru que tenía que ser para poder hacer frente en este partido. Pese a estar muy atrás y dominado muchas veces, no estaba dejando pelota franca. Mucha continuación en su juego y no estaban dejando que los contrincantes encontraran tantos claros ni que las diferencias pudieran ser altas. Igoa, mostró ese juego en el que a la contra suele estar cómodo y también aprovechó para meter por momentos a Fermín en sus trampas.
Después de que el comienzo fuera duro e igualado, Arribillaga iba a dar un paso adelante en cuanto a encontrar más rédito con el saque y después buscando remate. Hubo dos instantes trascendentes en el que los azules pudieron remontar y poner el duelo complicado. Una situación que incendió los minutos finales con ese empate a 19. Igoa y Bernaola que en las semifinales ya lograron la remontada ante Gutiérrez-Azpiroz, aspiraban a poder hacerlo también en este último choque del partido.
La exigencia del duelo obligó a Elorz a bajar ese rendimiento sin que la salida de la pelota fuera tan clara con su izquierda. Aun así, pese a su juventud, el vizcaíno ha demostrado que también sabe sufrir. Con ese 19 para las dos duplas en el luminoso, Igoa, erró en un saque-remate que sería claro y clave para que Fermín y Oier no perdonaran en los dos próximos tantos. Con lo cual, pese a ser igualados cuando cogieron la distancia pertinente, supieron poner la marcha definitiva para que el marcador les diera el triunfo final.









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