La pareja representante de España supera a los tres pelotaris de Francia que compitieron por 15-7 y 15-6 en una final que tuvo que disputarse en dos días por la humedad. Ni la entrada de Ducassou pudo frenar la exhibición de los nuevos campeones del mundo.
España ha conseguido lo que parecía reservado a Francia. Iker Espinal y Luis Sánchez se han proclamado campeones del mundo de mano parejas en trinquete, conquistando un oro histórico ante la gran dominadora de esta especialidad. La pareja española se impuso por 15-7 y 15-6 en una final que comenzó el jueves, quedó interrumpida por la humedad y encontró este viernes su desenlace en Argentina.
El título tiene un valor especial por la entidad del rival. Francia ha construido buena parte de su hegemonía internacional alrededor del trinquete de mano, una modalidad en la que cuenta con algunos de los mejores profesionales del mundo. Pero esta vez fueron Espinal y Sánchez quienes impusieron las condiciones, con una actuación de enorme autoridad que terminó desbordando incluso a una pareja francesa reforzada con la entrada de Ducassou.
Del parón por humedad al primer golpe español
La final había quedado suspendida el jueves cuando España dominaba por 7-2. Los intentos de solucionar los problemas de humedad no dieron resultado y el encuentro tuvo que aplazarse hasta el viernes, con la reanudación fijada a partir de las 15:00 horas de Argentina.
El marcador ofrecía una ventaja considerable a Espinal y Sánchez, aunque todavía quedaba trabajo por delante. Larralde e Iphar intentaron aprovechar el nuevo comienzo para cambiar la dinámica y consiguieron recortar diferencias hasta el 11-6. Sin embargo, los españoles no perdieron la iniciativa ni permitieron que la reacción francesa adquiriera continuidad.
Espinal y Sánchez volvieron a imponer su juego en el tramo decisivo y cerraron el primer set por 15-7, dando un paso importante hacia una medalla de oro que comenzaba a tomar forma.
Sánchez manda en la zaga y Francia recurre a Ducassou
El segundo parcial arrancó con intercambios más disputados, pero pronto comenzó a sobresalir la figura de Luis Sánchez. El zaguero navarro fue ganando terreno ante Iphar, golpeando con autoridad y encontrando soluciones tanto en los peloteos como en las finalizaciones hacia la red. Su capacidad para sostener la iniciativa permitió a Espinal intervenir con ventaja y aprovechar las oportunidades que aparecían cerca del frontis.
Con el 6-3 favorable a España y la sensación de que la final empezaba a escaparse, Francia decidió mover sus piezas. Ducassou sustituyó a Iphar para formar pareja con Larralde, reuniendo a dos especialistas de primerísimo nivel en el circuito profesional de trinquete. Era una apuesta de máxima exigencia para intentar cambiar el rumbo del encuentro.
La entrada de Ducassou tuvo un efecto inicial. Francia consiguió equilibrar algunos intercambios y acercarse hasta el 7-5, una diferencia que devolvía cierta incertidumbre al marcador. Durante unos instantes pareció que los franceses podían encontrar el camino para discutir el segundo set. Pero la respuesta española fue contundente.
Una exhibición para conquistar el mundo
Lejos de acusar la presión, Espinal y Sánchez elevaron nuevamente sus prestaciones. El zaguero continuó golpeando con enorme soltura, mientras que Espinal ofreció un partido de gran seriedad, eligiendo bien sus intervenciones y evitando errores que pudieran dar aire a los franceses.
Lo más destacado fue la manera en que España consiguió llevar la iniciativa incluso frente a la pareja formada por Larralde y Ducassou. Los navarros no se limitaron a resistir: dominaron los tantos, obligaron a sus rivales a defenderse y encontraron la forma de forzar errores ante dos jugadores acostumbrados a mandar en esta modalidad.
La pequeña reacción francesa quedó en un espejismo. Espinal y Sánchez volvieron a abrir diferencias hasta cerrar el segundo set por 15-6, desatando la celebración de un título de enorme trascendencia.
España es campeona del mundo de mano parejas en trinquete y lo ha conseguido derrotando a Francia en su propio terreno de especialidad. Ni la suspensión del encuentro, ni la reacción francesa tras la reanudación, ni el recurso de incorporar a Ducassou consiguieron apartar del oro a una pareja que jugó con personalidad, seguridad y una superioridad incontestable.
Iker Espinal y Luis Sánchez escriben así una página histórica para la pelota española, poniendo fin a la final con una actuación que quedará entre los grandes momentos del campeonato mundialista.









Comentar...