El pelotari riojano Jorge Fernandez arrolla a los representantes de Euskal Selekzioa Ekhi Irribarria y Gaizka Carregal, por 10-0 y 10-4 en una final de mano individual marcada por su absoluta superioridad.
Jorge Fernández ha ofrecido una auténtica cátedra de pelota en la final del Campeonato del Mundo de mano individual. El representante de España se ha proclamado campeón tras imponerse por 10-0 y 10-4 a la Euskal Selekzioa, que recurrió a sus dos especialistas, sin encontrar la manera de frenar el recital del nuevo campeón mundial.
Fernández convirtió la final en una demostración de poderío, precisión y recursos. Desde el primer saque dejó claro que había llegado dispuesto a llevar la iniciativa, dominando los intercambios y aprovechando prácticamente cada oportunidad para finalizar. Su rival inicial, Ekhi Irribarria, apenas encontró respuestas ante la velocidad y gozo de los pelotazos del español ya que le estaba entrando todo en la mano.
Ni el cambio de pelotari frena el vendaval
El primer set avanzó sin que Euskal Selekzioa pudiera estrenar su marcador. Irribarria dispuso de alguna oportunidad para hacerse con el dominio durante algún tanto, pero no consiguió aprovecharla y Fernández continuó ampliando su ventaja. Con el 8-0 y unas sensaciones de superioridad absoluta, el seleccionador Iraitz Olaetxea decidió sustituir a Irribarria por Gaizka Carregal, buscando una reacción que cambiara el rumbo de la final.
La entrada de Carregal tampoco alteró el panorama. Fernández se adjudicó los dos tantos restantes y cerró la primera manga con un contundente 10-0, sin conceder un solo tanto entre los dos representantes vascos.
Lejos de relajarse, el español mantuvo la misma intensidad en el segundo parcial. La pelota salía limpia y con enorme velocidad de su mano, especialmente con una izquierda que hizo estragos. También encontró soluciones con la derecha y el dos paredes, combinando potencia y colocación para desbordar a Carregal.
El pelotari de Euskal Selekzioa consiguió hacerse con algunos tantos e incluso disfrutó de una pequeña racha cuando recuperó el saque, pero nunca llegó a comprometer el dominio de Fernández. El 10-4 definitivo puso el broche a una final prácticamente perfecta, tanto por la ejecución de los golpes como por la concentración y la preparación física exhibidas por el campeón.
Una progresión que culmina en lo más alto
El extraordinario nivel mostrado por Jorge Fernández no surge de la nada. Su calidad como pelotari era conocida, aunque ha sido durante esta temporada cuando ha dado un salto especialmente importante en el mano individual. Su participación con el Club San Cosme en el Campeonato de España le permitió adquirir protagonismo en esta especialidad, una progresión que continuó posteriormente en la Copa del Rey.
El Mundial ha terminado por confirmar esa evolución. Fernández ya había dejado una actuación sobresaliente ante Carregal en un enfrentamiento anterior frente a la Euskal Selekzioa, cuando entró en juego después de que Fermín Arribillaga cediera el primer set. Aquella exhibición encontró continuidad en una final en la que el español volvió a imponer su superioridad sin discusión.
El oro supone la culminación de una preparación extraordinaria y consagra a Jorge Fernández como uno de los grandes protagonistas del campeonato. Una medalla conquistada con autoridad, sin perder un solo tanto en el primer set y concediendo únicamente cuatro en el segundo. Junto al nuevo campeón también subirán al podio Fermín Arribillaga y el seleccionador Mikel Lana, integrantes de una delegación española que celebra un título mundial conseguido con una actuación difícil de mejorar.









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