Unai Laso ya está en la liguilla de cuartos de final del Campeonato del Cuatro y Medio 2026. El delantero navarro se impuso por un contundente 22-10 a Erik Jaka en el frontón Labrit de Iruñea, en un encuentro que comenzó con igualdad, pero que terminó convirtiéndose en una demostración de la velocidad, la potencia y la capacidad ofensiva de Laso. Después del 5-5 inicial, el campeón de 2024 firmó un demoledor parcial de 17-5 que dejó sin respuesta al pelotari de Lizartza.
Con esta victoria, Laso accede al Grupo B de la liguilla de cuartos, considerado uno de los más exigentes del campeonato y que ya cuenta con Jokin Altuna y Javier Zabala. El cuarto integrante saldrá del enfrentamiento entre Iñaki Artola y Jon Ander Peña. Un grupo de enorme nivel en el que cada partido promete ser una auténtica batalla por alcanzar las semifinales.
Jaka consigue competir hasta el 5-5
El comienzo del encuentro respondió a lo que se esperaba de Erik Jaka. El delantero de Lizartza necesitaba evitar que Laso impusiera su velocidad habitual y buscar situaciones ofensivas que le permitieran resolver los tantos con rapidez. Durante los primeros intercambios consiguió desarrollar esa propuesta, aprovechando sus oportunidades de remate y evitando que el partido entrara en una dinámica de peloteos demasiado largos.
Laso, por su parte, todavía no había encontrado la comodidad necesaria para desarrollar su juego. Jaka estaba consiguiendo incomodarle, aprovechar sus oportunidades y mantenerse dentro de un partido que avanzó con igualdad hasta el 5-5. Fue entonces cuando Laso solicitó un descanso. Una pausa que terminó marcando un punto de inflexión en el desarrollo del encuentro, porque a partir de ese momento el navarro comenzó a imponer unas condiciones de juego completamente diferentes.
Laso cambia el ritmo y Jaka se queda sin respuesta
Después del descanso apareció la mejor versión de Laso. El navarro empezó a imprimir mucha más velocidad a la pelota, a dominar los intercambios y, sobre todo, a desplazar continuamente a Jaka, que cada vez encontraba más dificultades para sostener el ritmo. Los tantos comenzaron a alargarse y esa circunstancia favoreció claramente a Laso. Su potencia y su capacidad para acelerar el juego le permitían llevar la iniciativa prácticamente en cada intercambio, obligando al delantero de Lizartza a defender desde posiciones incómodas.
Jaka, que había encontrado soluciones durante el inicio con los remates y los tantos cortos, empezó a sufrir cuando tuvo que responder a la continuidad de su rival. No conseguía dar ese golpe adicional que le permitiera recuperar posiciones ni encontrar una salida ofensiva para cambiar la dinámica. Laso estaba consiguiendo exactamente lo que buscaba: convertir el partido en una sucesión de intercambios dominados por su velocidad y su potencia. Cada vez que Jaka tenía que desplazarse y responder a una nueva pelota, las dificultades aumentaban. El pelotari de Lizartza consiguió resolver algunos tantos aislados, incluidos buenos remates de dos paredes, pero fueron acciones esporádicas que no alteraron el desarrollo general del encuentro.
Un Laso serio, ofensivo y con nuevos recursos
Más allá de la diferencia en el marcador, una de las cuestiones más destacadas fue la seriedad con la que compitió Unai Laso. El navarro supo identificar qué necesitaba hacer para superar a Jaka y, una vez encontró su ritmo, no permitió que el partido volviera a equilibrarse. Su juego ofensivo fue acompañado de una gran capacidad para mantener la presión sobre el contrario. No necesitó precipitarse ni buscar remates continuamente, porque su propia velocidad en el peloteo ya estaba generando situaciones favorables.
Además, Laso aprovechó el encuentro para probar algunos recursos, entre ellos un saque de dos paredes hacia el ancho, una variante que puede ampliar todavía más sus posibilidades dentro de una modalidad en la que ya cuenta con numerosas herramientas para hacer daño. Esa capacidad para introducir nuevas soluciones resulta especialmente interesante de cara a una liguilla de cuartos en la que tendrá que enfrentarse a rivales de enorme exigencia.
Laso no solamente ganó con autoridad, sino que dejó la sensación de tener muy claro cómo quería jugar y qué necesitaba hacer en cada momento. Una actuación marcada por la determinación, la velocidad y la ausencia de concesiones cuando consiguió hacerse dueño del partido.
Un parcial de 17-5 que refleja la superioridad
El marcador final explica perfectamente lo sucedido después del comienzo igualado. Del 5-5 se pasó al 22-10, con 17 tantos para Laso y solamente cinco para Jaka en todo ese tramo. Una diferencia que refleja hasta qué punto el navarro consiguió imponer su juego. Jaka apenas encontró soluciones para frenar el ritmo de su rival y terminó afrontando un partido muy diferente al que había conseguido plantear durante los primeros tantos.
El delantero de Lizartza necesitaba un encuentro con menos continuidad, más oportunidades de remate y un ritmo que le permitiera tomar la iniciativa. Sin embargo, cuando Laso empezó a dominar los intercambios, se vio obligado a realizar un trabajo defensivo que terminó superándole. No hubo una reacción que pudiera devolver la emoción al marcador. Laso fue ampliando progresivamente su ventaja hasta cerrar una victoria que, después de aquel 5-5, nunca pareció peligrar.









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