El 43º Torneo San Miguel de Oñati ya tiene campeones. Las finales juvenil y sénior se han disputado este domingo 4 de octubre, dejando dos partidos muy trabajados y que se han decidido en sus respectivos tramos finales. Javier Tuesta ‘Paraguayo’ (Najerino) – Aetz López (Tolosa) se han llevado el título juvenil tras superar por 22-17 a Aitor Perurena y Ekain Olano (Tolosa), mientras que Bingen Beitia (Joko Alai) y Aingeru Bernaola (Lea ibarra) han conquistado la txapela sénior al derrotar por 22-19 a Ander Etxaniz (Olalde) y Endika Santesteban (Irurtzun).
Paraguayo y López resisten más de una hora de batalla
La final juvenil ha necesitado más de una hora y cuarto de juego para encontrar campeones. Paraguayo y López han llevado casi siempre una pequeña ventaja en el marcador, pero nunca han conseguido desprenderse definitivamente de Perurena y Olano. La seguridad de los dos zagueros ha marcado buena parte del encuentro. López y Olano han conseguido sostener largos intercambios y eso ha llevado la final hacia un escenario de mucho trabajo, en el que cada tanto había que construirlo.
Por delante, Aitor Perurena ha firmado un gran partido pese a terminar sin la txapela. Diez de los 17 tantos conseguidos por su pareja han llevado su firma. Especialmente con la derecha ha encontrado recursos para terminar, tanto mediante la dejada como buscando el dos paredes. Paraguayo ha respondido con un encuentro muy serio. Físicamente ha ofrecido mucho en defensa y también ha sabido cambiar el ritmo cuando tenía pelota para atacar, utilizando el sotamano para agarrarla e imprimir velocidad.
El 14-14 marca la final juvenil
Después de toda la igualdad acumulada, ambas parejas han llegado al 14-14. Y ha sido precisamente ahí cuando el partido ha empezado a decantarse. Olano, que hasta entonces había conseguido mantener una importante seguridad desde atrás, ha cometido algunos errores con la derecha. Paraguayo y López, en cambio, han conseguido mantener su línea y gestionar mejor el desgaste acumulado. Desde el empate a 14, los campeones han firmado un parcial de 8-3 para cerrar la final por 22-17.
Una diferencia final que no refleja por completo la dureza de un partido de más de 75 minutos en el que Perurena y Olano estuvieron dentro hasta el tramo decisivo, pero donde Paraguayo y López demostraron mayor solidez cuando llegó el momento de decidir la txapela.
Bernaola cambia el escenario de la final sénior
La final sénior también comenzó muy igualada. Beitia-Bernaola y Etxaniz-Santesteban tuvieron sus momentos durante una primera mitad en la que ninguno consiguió establecer una diferencia definitiva. Pero alrededor del ecuador del encuentro empezó a cambiar el escenario.
Una de las claves estaba precisamente en cómo podía responder Bernaola al juego de Santesteban. Y el sustituto de última hora de Julen Aizpuru consiguió hacer mucho daño con su capacidad para cortar pelota de aire. No se trataba únicamente de defender. Bernaola conseguía entrar de aire y, al mismo tiempo, sacar la pelota, evitando dejarla entregada cerca del frontis. Eso dificultó mucho que Santesteban pudiera abrir los huecos que necesitaba y permitió a los colorados ir inclinando la final hacia su terreno. La diferencia llegó hasta un importante 19-13.
Beitia encuentra sus oportunidades
Bernaola estaba aportando mucha seriedad desde atrás y Beitia supo aprovechar buena parte de las oportunidades que aparecieron delante. El delantero terminó con siete tantos realizados y ocho pelotas perdidas, por lo que también hubo errores en su actuación, pero consiguió intervenir ofensivamente en momentos importantes. En el otro lado, Etxaniz no dispuso durante esa fase de demasiadas pelotas claras para terminar. Aun así, consiguió mantenerse bastante seguro y evitar una acumulación de errores que hubiese podido cerrar definitivamente el encuentro. Y cuando la final parecía prácticamente decidida, Etxaniz y Santesteban consiguieron volver.
Etxaniz y Santesteban se niegan a entregar la final
La ventaja que habían construido Beitia y Bernaola parecía suficiente, pero los azules encontraron una última reacción. Consiguieron acercarse hasta el 18-20 y devolver toda la emoción a una final que unos minutos antes parecía rota. Los colorados alcanzaron posteriormente el 21-18, Etxaniz y Santesteban sumaron el 21-19, pero ya no pudieron completar la remontada. El 22-19 por tanto terminó dando la txapela a Beitia y Bernaola.
Santesteban, pese a cometer algunos errores durante el encuentro, completó también un partido muy serio ante un rival especialmente incómodo como Bernaola. El zaguero tuvo que convivir durante toda la final con un oponente que le dificultaba enormemente encontrar el dominio desde atrás.









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