Conocemos a los pelotaris que han alcanzado la final en el memorial Goñi de Zumárraga tanto en la disciplina del Cuatro y Medio como en la que se disputa por Parejas.
Después del torneo Herrikoia saltaron los dos primeros protagonistas de la tarde con el duelo de los promesas del Cuatro y Medio. Bingen Beitia (Joko Alai) se imponía por 22-8 a Igor Nazabal (Larraun). Un encuentro en el que el vizcaíno desde el comienzo encontró el marcador a favor. Ya comentábamos en la previa si el navarro sería capaz de poder llegar a ese ritmo intenso que suele ofrecer Bingen. Nazabal quiso ser muy agresivo e intentar opciones para querer ser quien llevaba el peso del partido. Sin embargo, en ocasiones se precipitaba y por parte de las sensaciones no eran nada buenas. Se le veía nervioso, sin tener esa capacidad para someter a un Beitia que continuó haciendo su labor. Se basó en seguir una dinámica positiva además de los muchos errores que Igor cosechó. Con lo cual, tendremos un enorme partido en la final ya que se medirá a Harkaitz Murua en la disputa por la txapela.
En el encuentro por parejas, Josu Igoa (Irurtzun) y Aingeru Bernaola (Lea Ibarra) fueron los que se clasificaron a la final al derrotar por 22-19 a Sergio Gutiérrez (San Cosme) y Adrián Azpiroz (Irurtzun). Íbamos a tener un encuentro que tuvo bastantes vueltas. Serían Gutiérrez y Azpiroz los que comenzaron por delante y los que sostuvieron esa diferencia pareciendo que tenían el partido más que controlado.
El comienzo no fue nada halagüeño para Bernaola. No entraba en dinámica cometiendo bastantes errores y además se estaba viendo superado por Azpiroz. Aun así, teníamos a un Igoa que desde los primeros pasos se le notó peligroso. Con la izquierda potente pero sobre todo buscando ángulos y si le llegaba la oportunidad iba a por todas. Gutiérrez y Azpiroz estaban dominando la mayoría de los tantos. Más largos, más velocidad y un buen hacer sobre la cancha sabiendo sostener por esos errores iniciales concedidos por parte de Aingeru.
Tras el ecuador, Josu y Aingeru iban a mostrarse con esa seguridad que se les esperaba desde un comienzo. Se acercaron peligrosamente y hubo un tanto clave en el que tuvieron la oportunidad de llegar a los dos tantos de diferencia habiendo cambiado mucho las sensaciones. En la zaga el dominio no era tan claro y estábamos teniendo tantos más largos y duros. Ese tanto clave se lo llevaron Sergio y Adrián pareciendo que la diferencia final que estaban cosechando iba a ser insuperable. Iba a ser un 19-13 a su favor, pero a partir de entonces no pudieron confirmar ningún tanto más.
Esa mejora de Igoa y Bernaola sobre la cancha era destacable. Sobre todo esa fortaleza que Aingeru fue aumentando ya que Igoa desde el comienzo se mostró con garantías. Una pelota más tosca que no tenía tanta salida y que la velocidad de Sergio y Adrián no daba para poder abrir tantos huecos. El que estuviera más usada tampoco aportaba para que la velocidad fuera algo favorable. Con lo cual, la lucha y la capacidad de sufrir que ofrecen Josu y Aingeru supieron manejarlo. Se les veía muy concentrados y a nivel lenguaje corporal era muy evidente quien estaba preparado para ganar. A Sergio y Adrián, sin embargo se les veía nerviosos, con comunicaciones gesticuladas y sin verse de la mejor manera. Mientras Igoa y Bernaola sabían lo que tenían que hacer y con pocas palabras fueron entendiéndose.
Poco a poco vinieron y lo más importante para ellos es que no frenaron pese a empatar. A veces suele ocurrir que cuando cazas a los oponentes te relajas un poco y aquello pasa factura pero no fue el caso. Continuaron con esa seguridad, moviendo más pelota, Igoa entrando más en juego sin dejar a Adrián y Sergio sin pelotas claras. Los que vestían de rojo se quedaron sin ningún tipo de ideas y después de que en cuartos fueran ellos quienes remontaban, en esta ocasión lo sufrieron en sus propias carnes. Con lo cual, tendremos una grandiosa final ya que sus contrincantes serán Fermín Arribillaga y Oier Elorz.









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