CUATRO Y MEDIO

Peio Etxeberria supera a un buen Altuna y alcanza su cuarta final consecutiva del Cuatro y Medio

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El navarro Peio Etxeberria se impuso por 22-15 en el Atano III de Donostia después de firmar su actuación más completa del campeonato. Altuna recuperó buena parte de su mejor versión y llegó a amenazar la ventaja de su rival, pero la solidez de Peio Etxeberria terminó decidiendo una semifinal de enorme exigencia.

Peio Etxeberria disputará por cuarta temporada consecutiva la final del Campeonato del Cuatro y Medio. El delantero navarro superó por 22-15 a Jokin Altuna en el frontón Atano III de Donostia, repitiendo la victoria conseguida ante el amezketarra en las semifinales de la pasada edición. Esta vez, sin embargo, tuvo enfrente a un Altuna mucho más reconocible, capaz de competir a gran velocidad y de poner en dificultades a un rival que está atravesando un momento extraordinario.

La semifinal comenzó con la tensión propia de una cita decisiva, aunque pronto quedó claro que los dos protagonistas estaban preparados para ofrecer un encuentro de alto nivel. Había especial interés por comprobar la respuesta de Altuna, después de las dudas que había dejado ante Javier Zabala y durante buena parte de su enfrentamiento con Jon Ander Peña. El guipuzcoano mostró la chispa y la velocidad de pelota que le caracterizan, con una actuación que recordó por momentos a la ofrecida frente a Unai Laso, también en el Atano III.

Pero enfrente apareció el mejor Peio Etxeberria de esta edición. El navarro había ganado sus tres compromisos anteriores, aunque ninguno le había exigido superar a un Altuna de semejante nivel. Y respondió con una actuación en la que combinó iniciativa ofensiva, precisión y una extraordinaria capacidad defensiva.

Peio toma el mando desde los primeros tantos

El inicio fue claramente favorable al navarro, que abrió rápidamente una diferencia de 6-1. Peio Etxeberria encontró desde los primeros intercambios una gran respuesta de su izquierda, con la que imprimió velocidad a la pelota y consiguió desplazar a Altuna para generar espacios.

Su superioridad inicial no estuvo tanto en la contundencia de las definiciones como en la facilidad para construir situaciones favorables. Supo cuándo acelerar, cómo mover a su adversario y qué golpes utilizar para mantener la iniciativa. Altuna, por su parte, también ofrecía buenas sensaciones, pero encontraba mayores dificultades para enlazar varios tantos consecutivos y hacerse con el control del encuentro.

El amezketarra trató de buscar repetidamente la derecha de Peio, consciente de que podía encontrar mayores oportunidades por ese lado. Sin embargo, el navarro respondió con solvencia, defendiendo con garantías e impidiendo que esa estrategia proporcionara ventajas importantes a su rival.

Los intercambios fueron ganando intensidad, con tantos largos y exigentes en los que ambos tuvieron que emplearse a fondo. Peio mantuvo una mayor capacidad para dirigir el juego, aunque Altuna consiguió permanecer relativamente cerca hasta alcanzar el primer descanso obligatorio con 12-8.

La primera mitad también estuvo marcada por varias decisiones arbitrales discutidas. Tres acciones, relacionadas con una pelota bajo chapa y dos posibles dobles botes, generaron protestas y añadieron tensión a un encuentro en el que cada tanto tenía una importancia considerable.

Además, ambos pelotaris protagonizaron un choque en una acción disputada que terminó con Altuna en el suelo, golpeándose el costado izquierdo. Afortunadamente, el guipuzcoano pudo continuar sin aparentes consecuencias importantes.

Del dominio navarro a la reacción de Altuna

Después del primer descanso llegaron los mejores momentos de Peio Etxeberria. El navarro aumentó su capacidad para someter a Altuna, encontró nuevos espacios y consiguió que su rival tuviera que afrontar situaciones defensivas cada vez más complicadas.

La izquierda volvió a adquirir un protagonismo especial, pero también destacó su lectura del juego. Peio eligió bien las acciones ofensivas y mantuvo una precisión que le permitió ampliar la diferencia hasta el 17-10, un marcador que parecía encaminar definitivamente la semifinal. Sin embargo, cuando mejor situado estaba, apareció un pequeño cambio de dinámica.

Tras un gran saque, Altuna consiguió responder con garantías y Peio optó por esperar el bote en una situación en la que hasta entonces había buscado intervenir de aire. La decisión terminó en un error y dio paso a varios tantos en los que el navarro perdió parte de la claridad que había mostrado. Fueron momentos en los que aparecieron algunas dificultades en su movilidad y en la toma de decisiones. Altuna supo aprovecharlas, aunque su reacción también tuvo mucho mérito propio. El amezketarra elevó su intensidad, encontró buenas definiciones y comenzó a encadenar los tantos que no había conseguido reunir durante la primera mitad.

El partido, que parecía prácticamente decidido con el 17-10, recuperó la incertidumbre. Altuna estaba consiguiendo cambiar la dinámica y obligar a Peio a jugar en condiciones menos favorables. La reacción, sin embargo, encontró un freno en una acción especialmente importante. Cuando el guipuzcoano tenía una oportunidad clara para ejecutar un dos paredes, envió la pelota bajo chapa y permitió que Peio alcanzara el tanto 18. Fue un error costoso por el momento en el que se produjo, cuando Altuna había recuperado confianza y comenzaba a acercarse peligrosamente en el marcador.

La defensa de Peio termina por decidir el encuentro

Tras el segundo descanso obligatorio, Peio Etxeberria recuperó la estabilidad y volvió a imponer sus condiciones. El navarro consiguió sumar varios tantos, aprovechando también algunos errores de un Altuna que necesitaba arriesgar para mantener sus opciones.

Una de las acciones más significativas del desenlace llegó en un intercambio en el que el amezketarra construyó el tanto con acierto. Movió la pelota, buscó diferentes alternativas ofensivas y obligó a su rival a defender situaciones de enorme dificultad. Sin embargo, Peio respondió con una defensa extraordinaria, devolviendo una pelota tras otra hasta provocar que Altuna terminara fallando.

Fue un tanto de gran importancia, no solamente por su repercusión en el marcador, sino por el desgaste que supuso para el guipuzcoano. Había desarrollado una acción ofensiva prácticamente completa y, pese a ello, no había conseguido superar la resistencia de su adversario. El navarro por tanto, encontró ahí un impulso decisivo. Volvió a jugar con claridad, mantuvo la concentración y evitó que Altuna pudiera recuperar la iniciativa. También consiguió un tanto de saque durante ese tramo final, antes de alcanzar el 21-15 y cerrar posteriormente el encuentro con el definitivo 22-15.

Peio Etxeberria terminó celebrando una victoria de enorme valor después de un partido en el que tuvo que responder a diferentes situaciones: comenzó dominando, amplió considerablemente su ventaja, atravesó un momento de dificultades y encontró finalmente las soluciones necesarias para asegurar la clasificación.

Cuatro finales consecutivas y una nueva oportunidad de conquistar la txapela

La victoria confirma la extraordinaria trayectoria de Peio Etxeberria en el Cuatro y Medio durante las últimas temporadas. El navarro alcanza su cuarta final consecutiva, después de haber perdido las dos primeras ante Jokin Altuna y Unai Laso, respectivamente, y de conquistar su primera txapela el pasado año frente a Javier Zabala.

Su actuación en Donostia adquiere especial valor por el nivel mostrado por Altuna. A diferencia de lo sucedido en la semifinal de la pasada edición, el amezketarra consiguió ofrecer una versión mucho más competitiva, con velocidad de pelota, capacidad ofensiva y una reacción que llegó a comprometer la ventaja de su adversario. Aun así, no fue suficiente ante un Peio Etxeberria que encontró respuestas tanto desde el ataque como desde la defensa. Su capacidad para dominar con la izquierda, resistir los momentos de mayor exigencia y recuperar la iniciativa después de atravesar dificultades terminó marcando la diferencia.

Altuna se despide del campeonato después de alcanzar su undécima semifinal consecutiva, un registro extraordinario que refleja su permanencia entre los grandes especialistas de la modalidad. Esta vez se quedó a las puertas de una nueva final, aunque ofreciendo sensaciones considerablemente mejores que en otros encuentros de la competición. Peio Etxeberria, por su parte ya tiene asegurada su presencia en la final del 22 de noviembre, donde se enfrentará al vencedor de la semifinal entre Javier Zabala y Ander Murua. Una victoria del riojano supondría la reedición de la final del pasado año, mientras que un triunfo de Murua ofrecería un enfrentamiento diferente por la txapela.