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Ezkurdia-Martija completan la final del San Mateo tras imponerse en una batalla a Laso-Landa

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Joseba Ezkurdia y Julen Martija son los segundos finalistas del Torneo San Mateo de Logroño después de imponerse por 22-19 a Unai Laso y Unax Landa. Los colorados no necesitaron recurrir a las cuentas de la diferencia de tantos: cerraron la liguilla con dos victorias y estarán el domingo frente a Jaka-Mariezkurrena en la final de la Serie A.

Las cuentas antes de comenzar estaban claras. A Joseba Ezkurdia y Julen Martija les bastaba con alcanzar el tanto 19, incluso perdiendo, para asegurarse la clasificación en caso de triple empate. Unai Laso y Unax Landa, en cambio, estaban obligados a ganar y necesitaban dejar a sus rivales en 18 o menos. Finalmente no hubo que desempatar nada. Ezkurdia-Martija volvieron a ganar después de haber superado anteriormente a Darío-Zabaleta y terminaron primeros de grupo con pleno de victorias.

Landa demuestra que está preparado para Primera

Si hubo un nombre que salió reforzado pese a la derrota fue el de Unax Landa. El joven zaguero volvió a demostrar que tiene condiciones para competir en Primera, y no únicamente por la enorme pegada que posee con ambas manos. En un partido decisivo y con muy poco recorrido todavía como profesional, no se le vio condicionado por los nervios. Salió con calma, tratando de controlar el pelotazo y entendiendo perfectamente el tipo de encuentro que tenía delante. No quiso reventar cada pelota desde el primer tanto, consciente de que enfrente tenía una pareja capaz de convertir el encuentro en una prueba de resistencia. Y la prueba llegó. Landa consiguió desplazar muchísimo a Martija y durante buena parte del encuentro le hizo enseñar la espalda. Tuvo continuidad, golpe y capacidad para mantener la exigencia durante tantos larguísimos. Pero enfrente encontró a un Martija extraordinariamente sólido.

El zaguero navarro realizó un trabajo enorme. Aguantó cuando estuvo dominado, llevó prácticamente todo y, cuando tuvo oportunidad, también mostró chispa con la derecha. Landa podía ganar terreno, pero convertir ese dominio en tantos era otra historia. Aun así, sumó bastantes en esos puestos zagueros.

Ezkurdia encuentra los tantos en un partido durísimo

Con semejante batalla atrás, los delanteros tenían que interpretar un encuentro poco sencillo. Ezkurdia comenzó trabajador y paciente, sin precipitarse buscando el remate. Sabía que Martija estaba teniendo que trabajar muchísimo y asumió que buena parte de su cometido pasaba por sostener a la pareja hasta que aparecieran las oportunidades. Cuando llegaron sin embargo, las aprovechó. El delantero de Arbizu volvió a mostrar las excelentes sensaciones que viene dejando durante este San Mateo. Está ofreciendo una versión que hacía tiempo que no se veía con tanta continuidad por parejas: físicamente fuerte, tremendamente trabajador y, sobre todo, acertado cuando el partido le concede una pelota para terminar el tanto.

Y tuvo todavía más mérito porque durante muchos momentos Martija estaba jugando más atrás que Landa. Pese a ello, Ezkurdia consiguió generar tantos y prácticamente no regaló pelota. Al otro lado, Laso no encontró esa misma inspiración. Tampoco dispuso constantemente de pelotas francas para entrar al remate, porque Martija evitó entregar demasiado, pero en las oportunidades que aparecieron no consiguió hacer todo el daño que necesitaba su pareja. Trabajó y se mantuvo en el encuentro, aunque faltó ese punto ofensivo que tantas veces marca diferencias en su juego.

El 17-17 convirtió cada pelota en una final

El marcador reflejó perfectamente la igualdad y la dureza del encuentro. Ninguna pareja consiguió abrir una distancia importante y durante prácticamente toda la noche las ventajas se mantuvieron alrededor de uno o dos tantos. Mucho peloteo, tantos largos y cuatro pelotaris obligados a trabajar constantemente.

De esta manera se llegó por tanto al 17-17, momento en el que las cuentas de la clasificación cobraron todo su protagonismo. Laso-Landa sabían que únicamente podían permitir un tanto más a sus rivales. Para Ezkurdia-Martija, en cambio, alcanzar el 19 significaba estar matemáticamente en la final. Y en ese preciso instante volvió a aparecer Ezkurdia. Una bonita definición de Joseba colocó el 18-17 justo antes del último descanso con los colorados quedándose a un solo tanto de eliminar cualquier cálculo.

Con lo cual, el siguiente golpe fue definitivo. Otra definición de Ezkurdia puso el 19-17 y desató la celebración del delantero. La clasificación ya estaba conseguida. En ese mismo tanto llegó también el susto de la noche. Martija sufrió un mal golpe con la derecha en el dedo gordo y sus gestos hicieron pensar inicialmente en un problema importante. Afortunadamente pudo continuar sin necesidad de solicitar la entrada del fisio.

Una pareja a la que hay que ganar muchas veces

Con el 19 alcanzado, Laso-Landa ya no tenían opciones de clasificación, pero ninguno de los cuatro bajó los brazos. Los azules siguieron compitiendo, Laso encontró algún tanto en el tramo final y Ezkurdia-Martija tampoco regalaron el cierre hasta alcanzar el 22-19 definitivo.

El encuentro dejó una demostración de lo complicado que resulta superar a Ezkurdia-Martija cuando ambos están bien. Quizá su juego no siempre tenga la espectacularidad de otras parejas, pero su capacidad para trabajar cada pelota, sostener tantos interminables y obligar al rival a ganar el mismo tanto varias veces los convierte en una pareja tremendamente difícil de derribar. Martija resistió un enorme partido de Landa y Ezkurdia encontró los tantos que su pareja necesitaba; suficiente para cerrar una liguilla perfecta.

El descanso, además, será corto. El domingo regresarán al Adarraga para enfrentarse a Jaka-Mariezkurrena en la final del Torneo San Mateo de Logroño. Dos parejas experimentadas, trabajadoras y que llegan después de superar partidos decisivos muy diferentes. El San Mateo ya tiene servida su final.

Sobre el autor

Ander Millan

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