Ander Murua y Arkaitz Gabirondo se alzaron con la txapela del campeonato por Parejas Serie B al poder derrotar en el frontón Municipal de Bergara a Jon Ander Peña y Rubén Salaverri por 22-18.
Las finales se traducen a un punto de tensión en comparación con otro tipo de partidos. Ander Murua y Arkaitz Gabirondo fueron los que comandaron desde el inicio cogiendo unas diferencias bastante ligeras ante Jon Ander Peña y Rubén Salaverri que no dieron su brazo a torcer.
Tuvimos un Gabirondo que le encontramos como máximo protagonista. Muy fresco con ambas manos y siendo dominador. Salaverri tampoco estuvo del todo firme en ese inicio aunque a medida que el duelo iba a avanzando encontró buenas sensaciones. Hubo un tanto en el que pegó enormes pelotazos con su mano derecha. Tuvimos a un Peña que le estaba costando bastante el tener pelota para definir el tanto, y teniéndonos acostumbrado a que con muy poco le suele ir bien para que la definición tenga cabida desde sobre todo su mano izquierda le estaba costando. Por parte de Murua, le veíamos algo tensionado. Siempre dispuesto al trabajo pero a veces sin entender por dónde y cómo apretar más para que ese tipo de juego que les interesaba cayera a su favor.
Siempre cabalgando con esa diferencia, hubo amagos de los rojos. Un Peña que pese a no tener esa sensación de ‘killer’ pudo ir aumentando su casillero dentro de los tantos realizados. Salaverri le acompañó muy bien trasladando seguridad pese a no tener ese garrote de Gabirondo pero estaba para trabajar y quizá estaba cosechando uno de los mejores partidos en lo que iba del campeonato pese al dudoso inicio que tuvo.
Aun así, para los rojos, cuando se acercaban y estaban cercanos a que llegara el empate, llegó errores por parte de ellos. En este caso de Jon Ander. La pareja le necesitaba, se puso ese peso de buscar ser protagonista, pero hubo instantes donde esos errores en instantes claves pesaron más que esa mochila que tenía sobre su espalda.
De cara al desenlace, se veía con fatiga a Gabirondo. El movimiento de piernas no estaba siendo el mismo pero esa enorme palanca que dispone le aportaba en no dejar pelotas sencillas. Pese a ese cansancio, no llegaron errores. Murua, que terminaba sin encontrarse del todo, estuvo firme en su trabajo. Algunos pelotazos en los que no acertaba o que la táctica no daba para ello, pero pese a tener a los más experimentados cada vez más cerca no cesaron y no decayeron. Tuvieron sensaciones de superioridad y el tener tan cerca a los contrincantes en momentos tan trascendentes, tampoco se trasladaron en errores de nerviosismo. Es más, en ese 18-20, llegó otro error de Peña que quiso ajustar más de lo debido y ahí finalizaron sus opciones.
Murua y Gabirondo supieron sufrir mostrando el enorme partido del de Gaztelu y la capacidad de Murua pese a que las sensaciones no sean las mejores el poder sumar. Con lo cual, ambos conocen su primera txapela desde que hace poco entraran en la pelota mano de las empresas.









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